Opinión

Bienvenidos a la gran capitulación

 
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Fed

El viernes pasado, los bonos a 10 años cerraron a una tasa de 1.36 por ciento en Estados Unidos, casi cien puntos base por abajo del nivel del 15 de diciembre, cuando la Reserva Federal hizo el que supuestamente iba a ser el primero de muchos aumentos en las tasas de interés. El índice de bonos a 10 años está otra vez por debajo de cero (en –0.08 por ciento), y las tasas nominales de interés alemanas hoy día son marcadamente negativas a 10 años (en –0.19 por ciento). Todo es bastante increíble. ¿De qué se trata?

La gente sigue culpando a los bancos centrales por imponer tasas “artificialmente bajas”, lo que resulta sorprendente y deprimente.

¿Artificialmente bajas respecto a qué? Si los bancos centrales estuvieran participando de una relajación monetaria excesiva, los resultados deberían ser visibles en forma de inflación creciente, que de hecho fue lo que los críticos de la relajación cuantitativa dijeron que pasaría. Pero no pasó, y ahora no tengo idea de cuáles son sus criterios para tasas no artificialmente bajas.

¿Pero, por qué son tan bajos los rendimientos y por qué han caído tanto este año?

Un punto clave es que en esta ocasión no hay ningún indicio de fuga en busca de seguridad, con inversionistas demandando intereses más altos para volver a activos más riesgosos e invirtiendo en activos seguros. No está pasando mucho con los diferenciales de bonos corporativos más riesgosos.

También es interesante que pese al Brexit y todo lo que se ha dicho sobre las preocupaciones de los bancos y la fricción por la austeridad dentro de la zona del euro, los diferenciales de euro bonos más riesgosos con respecto a Alemania se hayan asentado.

Entonces, al parecer no estamos viendo una situación de aversión al riesgo, con bonos gubernamentales como refugio seguro. En cambio, lo que resulta consistente con los datos es la noción de que los inversionistas están tirando la toalla y aceptando el estancamiento secular como la nueva normal. Casi ocho años después del colapso de Lehman Brothers, en ninguna parte hay señales de una recuperación realmente fuerte, y las oportunidades de inversión percibidas por el sector privado siguen siendo débiles. El precio de las acciones y de los bienes raíces es bastante alto, pero probablemente por bajos descuentos y no por altos rendimientos esperados.

Llamémosla la Gran Capitulación.

Twitter:@paulkrugman

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