Opinión

Bienvenida Roberta

   
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Roberta Jacobson

El presidente Obama designó ayer a Roberta Jacobson como nueva embajadora de Estados Unidos en México.

Se trata de un nombramiento cuidado y atendido, porque es una diplomática de carrera que ha acumulado un conocimiento especializado sobre México por lo menos durante la última década.

Jacobson es, hasta hoy, subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, posición desde la cual ha encabezado las negociaciones entre Washington y La Habana para el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Es decir, es una de las personas de mayor confianza en la administración Obama, para atender asuntos delicados de alta diplomacia. Las negociaciones con Cuba han sido una auténtica prueba de estrategia política, por transitar con extrema delicadeza los temas difíciles y sensibles como derechos humanos, elecciones libres y libertad de prensa, que con recelo reciben los cubanos.

La señora Jacobson ha dado muestras de experiencia, conocimiento y habilidad al tratar con latinoamericanos.

Y no es un accidente, puesto que entre 2007 y 2010 estuvo al frente de la oficina especial de atención al Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y antes de eso, como responsable de la oficina para México en el Departamento de Estado. Es una mujer que conoce bien México, a sus políticos y líderes y que tiene una particular sensibilidad para entender las diferencias partidistas.

La designación por parte del presidente Obama señala una cuidada estrategia de colocar en la ciudad de México a una de sus diplomáticas más talentosas y destacadas en la más reciente generación. Señala además un rol prioritario en el interés y visión que el presidente Obama le confiere a México, al proponer al Senado de Estados Unidos a una de sus piezas clave para la región.

Por años, los presidentes estadounidenses nombraban a políticos de segunda o diplomáticos de mediano prestigio para venir a México. No olvidemos a John Gavin en la era Reagan o a otros varios. Tal vez es hasta Jeffrey Davidow que en México se eleva la calidad y categoría de los embajadores americanos designados, al contar con personajes de talla académica, política e incluso diplomática.

María Echeveste, una mujer de ascendencia hispana que parecía un buen gesto de la Casa Blanca, resultó rechazada por el Senado, lo que dejó sin nuevo embajador durante casi un año al Departamento de Estado.

Anthony Wayne ha desempeñado un misión respetable y discreta, con énfasis en temas educativos y de intercambio académico, y con cierta distancia de los asuntos políticos que tanto gustaron a algunos de sus antecesores.

La señora Jacobson tendrá sin duda un perfil muy interesante, no sólo por ser la primera mujer como embajadora estadounidense en México, sino además por su particular interés y conocimiento de la zona.

Deberá pasar por la obligada aprobación del Senado de Estados Unidos, que en esta ocasión se ve prácticamente asegurada, considerando que ha tenido un relevante y destacado rol en negociaciones internacionales con Cuba en las semanas recientes.

La cancillería mexicana ha expresado ya su beneplácito con la designación. Es un gesto amable, cortés y estratégico del presidente en los últimos dos años de su gobierno y en tiempos en que las próximas elecciones norteamericanas encenderán, como es costumbre, los temas migratorios y antimexicanos.

El ambicioso plan de reforma migratoria que una y otra vez Barack Obama ha intentado presentar ante el Congreso se ve cada vez más lejano, especialmente cuando la orden ejecutiva de “ciudadanizar” o reconocer la nacionalidad de cinco millones de hispanos
–latinos–, buena parte de los cuales son de origen mexicano, ha enfrentado el tajante rechazo de más de 25 estados de la Unión que se han amparado frente a la Corte.

Jacobson es una buena noticia para una relación especial, que seguimos intentando construir, con avances y retrocesos.

Twitter: @LKourchenko

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