Opinión

BID 2014 - Latinoamérica frente al tapering y China

El fin de semana pasado se llevó a cabo la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Costa do Sauípe, en el estado de Bahia, en Brasil (Bahia no lleva acento en portugués).

Si bien el “cuartel general” del BID se encuentra en la ciudad de Washington, DC, en EU, el BID escoge un lugar distinto cada año para que quienes financian y llevan a cabo proyectos de inversión en el continente americano, conozcan América, así como los países miembros del BID y de la Corporación Inter-Americana de Inversión (CII). Por ejemplo, el año pasado se llevó a cabo en la Ciudad de Panamá, en el 2012 en Montevideo, Uruguay, en 2011 en Calgary, Alberta, en Canadá y en el 2010 se llevaron a cabo en Cancún.

Este evento oficial es un foro de discusión entre funcionarios de los gobiernos de Latinoamérica, incluyendo secretarios de Finanzas y Presidentes o Gobernadores de bancos centrales. Cabe señalar que también participan instituciones financieras multilaterales, bancos de desarrollo, fondos de inversión y bancos comerciales. En este sentido, tuve la oportunidad de asistir, como parte de delegación del Grupo Financiero Banorte, para dar seguimiento a las discusiones que sostuvieron los participantes.

En mi opinión y sin pesar que alguien estará realmente sorprendido, las discusiones estuvieron enfocadas en la manera en que los países latinoamericanos están enfrentando los dos fenómenos globales que hoy por hoy están teniendo efectos importantes en mercados emergentes: (1) La reducción del estímulo monetario en EU (tapering); y (2) la desaceleración económica y cambio en las fuentes de crecimiento en China.

Por el momento, pareciera que los participantes de los mercados internacionales “olvidaron” estos temas y se han concentrado en responder a las tensiones geopolíticas que se generaron en Ucrania, pero creo que esto sólo será transitorio y que una vez que disminuya el riesgo potencial que este episodio ha generado, la atención de los mercados volverá a enfocarse en estos problemas estructurales que amenazan con provocar una salida de flujos de capital de muchos países emergentes.

Los dos choques son los mismos para todos los países. No obstante lo anterior, la divergencia entre los fundamentos de estas economías, la fase del ciclo económico en la que se encuentran, así como la capacidad y el deseo para responder con acciones de política económica, serán determinantes para evaluar el impacto que provocarán estos choques en las economías emergentes, en particular, en el marco de la reunión anual del BID, las de Latinoamérica.

A manera de resumen de lo que percibí en las conferencias que asistí, así como en las reuniones que tuve con funcionarios de varios gobiernos y de los bancos centrales de Latinoamérica, así como administradores de fondos de inversión (hedge funds y real-money), comento cuatro conclusiones:

(1) México continúa siendo el destino favorito de inversión en mercados emergentes, pero los inversionistas muestran preocupación porque no sólo no se han logrado mayores tasas de crecimiento, sino que la economía se ha desacelerado. No obstante lo anterior, todavía están vivas las expectativas de mayor crecimiento en el mediano y largo plazo; (2) los buenos fundamentos económicos y la fortaleza institucional le permitirán a Chile enfrentar los choques globales de mejor manera que otros emergentes.

Asimismo, la oportunidad de llevar a cabo un mayor estímulo monetario, en ausencia de presiones de inflación de lado de la demanda y poco traspaso de tipo de cambio, también será un pilar importante para enfrentar la mayor volatilidad en emergentes; (3) Colombia y Perú enfrentarán la desaceleración de la demanda por sus exportaciones de mercancías (commodities), mediante el aumento de la inversión pública en infraestructura, con obras que incluyen un sinnúmero de nuevas carreteras, así como una expansión de una línea del metro en Lima y un aeropuerto en la ciudad de Cuzco; (4) en Argentina y Brasil -aunque en niveles muy distintos-, el bajo crecimiento y el alza en la inflación están propiciando una mayor tensión social, surgiendo en momentos cercanos a elecciones presidenciales (5 de octubre en Brasil y octubre de 2015 en Argentina), que los está poniendo en una situación más difícil para enfrentar los fenómenos anteriormente mencionados, por lo que es probable que esta situación los “force” a actuar más rápido, sobre todo si no desean caer en una situación similar a la de las crisis de balanza de pagos de los 80 y 90, particularmente en Argentina, ya que en Brasil tienen todavía “bastante parque” (en términos de reservas internacionales, etc.) para resistir los embates de la mayor aversión al riesgo de emergentes.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas