¿Qué regalar esta Navidad a un servidor público?
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¿Qué regalar esta Navidad a un servidor público?

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¿Qué regalar esta Navidad a un servidor público?

19/12/2017
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Regalo
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Como cada diciembre, las celebraciones religiosas y las fiestas de fin de año nos presentan una oportunidad para expresar con regalos materiales nuestro afecto, agradecimiento, admiración y otros sentimientos nobles hacia los demás, así como para fortalecer relaciones románticas, de amistad o de negocios. Sobra decir que se trata de una costumbre muy arraigada, que crea felices expectativas sobre los regalos que recibiremos y, al mismo tiempo, angustia por los regalos que debemos dar. Sin embargo, cuando se trata de servidores públicos, los regalos adquieren una connotación que va más allá de la simple demostración de afecto, y en la que se vuelve posible el conflicto de intereses, la corrupción y la influencia indebida sobre las decisiones de quienes tienen una responsabilidad en el gobierno. Este tema se vuelve más importante ahora que los hallazgos de la economía del comportamiento nos dicen que cualquier regalo, por más pequeño que sea, puede condicionar el comportamiento de una persona y afectar su capacidad de tomar decisiones objetivas. Los regalos 'inclinan' las decisiones y eso puede ser aprovechado para influir de forma indebida a un servidor público.

En México, la regulación sobre el tema de regalos a servidores públicos ha sido ambigua y contradictoria. Por un lado, la antigua Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos ordenaba de forma llana y clara que los servidores públicos se abstuvieran de recibir regalos de “cualquier persona física o moral, cuyas actividades profesionales, comerciales o industriales se encuentren directamente vinculadas, reguladas o supervisadas por el servidor público de que se trate en el desempeño de su empleo, cargo o comisión y que implique intereses en conflicto”. (art. 8. XII). Esta prohibición, en apariencia definitiva, se relaja más adelante, pues la misma ley admitía la posibilidad de que un servidor público pudiera recibir regalos de una persona siempre y cuando éstos no excedieran en un año el valor de diez veces el salario mínimo, alrededor de 800 pesos (art. 45). Esto significaba que de forma legal, una persona podía darle a un servidor público unos 800 pesos al año en regalos o, incluso, en efectivo, sin que el servidor público tuviera que reportarlo.

La nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas, conocida como la Ley 3de3, termina con esta ambigüedad. En la nueva norma se conmina al servidor público a observar como directriz el “conducirse con rectitud sin utilizar su empleo, cargo o comisión para obtener o pretender obtener algún beneficio, provecho o ventaja personal o a favor de terceros, ni buscar o aceptar compensaciones, prestaciones, dádivas, obsequios o regalos de cualquier persona u organización”; (art. 7. II). Esto es, se prohíbe al servidor público aceptar regalos de cualquier persona y organización, y no sólo de aquellos que puedan implicar intereses en conflicto.

A finales de 2016 propuse al Laboratorio Nacional de Políticas Públicas del CIDE que hiciera un experimento para conocer las actitudes de los servidores públicos hacia los regalos, el cumplimiento de la norma y analizar las oportunidades que existían de utilizar herramientas de la economía del comportamiento para mejorar la observancia a la ley. En aquel momento aún estaba vigente la antigua normatividad que permitía al servidor público recibir regalos de un valor de hasta diez salarios mínimos. En caso de que el valor del regalo excediera esa cantidad, el servidor público debía reportarlo y entregarlo a la Dirección General de Responsabilidades de la Secretaría de la Función Pública (SFP).

Los datos históricos muestran que es entre diciembre y febrero de cada año cuando los servidores públicos hacen más reportes de haber recibido regalos a la SFP, aunque hubo un curioso repunte en los reportes de regalos entre mayo y julio de 2012, meses cercanos a la elección federal. En general, con relación al total de servidores públicos, la SFP recibe pocos reportes. Si revisamos los datos para los periodos navideños (entre el 13 de diciembre y el 28 de febrero) de cada año, en 2013-2014 fue cuando se recibieron más reportes de regalos (mil 129).

En 2016-2017 se recibieron apenas 438 reportes de regalos. Pero si revisamos el número de servidores públicos que reportan regalos (cada uno puede reportar más de un regalo) el resultado es minúsculo: en 2015-2016 fueron sólo 22; en 2016-2017 aumentó a 72. Considerando el universo total de servidores públicos federales, es admisible sospechar que hay muchos que no reportan los regalos que reciben. En 2016-2017 se recibieron reportes provenientes de 42 dependencias; PGR, el INE y Presidencia de la República fueron las dependencias que enviaron más reportes. Tal vez en esas oficinas existe una mejor comunicación sobre el cumplimiento a las normas.

Los hallazgos de este primer experimento sobre recepción de regalos en el gobierno federal subrayan la necesidad de explicar mejor los conceptos de conflicto de intereses, de comunicar de forma más amplia las obligaciones a las que están sujetos los servidores públicos sobre regalos, y de facilitar y aclarar el procedimiento para reportar y entregar los regalos a la SFP. Este será el primer periodo navideño en el que entre en vigor la Ley 3de3, la cual prohíbe la recepción de regalos, por lo que se vuelve más importante que exista una comunicación clara y constante que advierta a los servidores públicos sobre esa prohibición.

¿Qué podemos regalar a un servidor público con el que tenemos algún trato por motivos profesionales? Si la relación profesional hace que el regalo pueda constituirse en un conflicto de interés, es mejor evitar problemas y considerar que para el servidor público la satisfacción del deber cumplido debería ser suficiente.

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Twitter: @benxhill

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.