FAN ID, el documento más poderoso del mundo
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FAN ID, el documento más poderoso del mundo

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FAN ID, el documento más poderoso del mundo

17/07/2018

El FAN ID desarrollado por Rusia está en vías de convertirse en uno de los documentos más poderosos del mundo. Utilizado por primera vez en las Olimpiadas de Invierno de Sochi, en 2014, y también en la Copa Confederaciones, en 2017, organizada también en Rusia, el FAN ID es un documento de identificación con características muy similares a las de los pasaportes y que las autoridades rusas hicieron obligatorio para poder acceder a los estadios durante la Copa Mundial de 2018 (www.fan-id.ru).

El FAN ID es una iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores y el Servicio de Seguridad Federal de Rusia, oficina esta última que junto al Servicio de Inteligencia Internacional ruso son descendientes administrativos directos del soviético Komitet Gosudarstvennoy Bezopasnosti, mejor conocido en novelas de espías como la KGB. Todos los poseedores de entradas a los juegos tenían la obligación de tramitar un FAN ID y vincularlo por Internet con los boletos comprados en un sistema creado para ese propósito. Ambos documentos eran escaneados en distintos filtros de seguridad en los estadios, de tal forma que la probabilidad de falsificación o uso de boletos robados fue de prácticamente cero. Durante la Copa del Mundo, el FAN ID daba el derecho a cualquier ciudadano extranjero de entrar y salir de Rusia sin necesidad de tramitar una visa. También daba el derecho a viajar gratis en ciertos medios de transporte público –no taxis–, y de disfrutar de descuentos en algunos museos.

Durante la Copa Mundial de Futbol 2018 no hubo accidentes graves, desmanes ni incidentes mayores que lamentar. Y no es que sea fácil preservar la seguridad de los asistentes a una Copa Mundial de Futbol. Se estima que un millón y medio de extranjeros visitaron Rusia para este evento y que ingresaron a los estadios cerca de dos millones de aficionados. Las autoridades tuvieron que organizar dispositivos para contener, ordenar y proteger a una multitud que en su mayoría no puede comunicarse en ruso, que se encontraba emocionalmente alterada por pasiones nacionalistas y, en muchos casos, con el juicio quebrantado por los efectos del alcohol. Era necesario impedir los excesos de fanáticos “duros”, prevenir accidentes y desactivar las posibles amenazas de atentados.

La vinculación de los datos del pasaporte con los del FAN ID y por medio de estos con los boletos de los juegos, permitía a las autoridades rusas saber, sin lugar a dudas, en qué vuelo llegó cada asistente, quién fue a qué juego, a qué estadio y en qué lugar exacto se encontraba su asiento; sabían también en qué fechas estarían en el país, qué ciudades visitarían y en qué hotel estarían hospedados. En suma, tenían un control de los movimientos y de la ubicación de los visitantes que ningún país organizador de eventos deportivos internacionales había tenido hasta hoy.

Estos datos, puestos al servicio de sistemas inteligentes de manejo de información, permitieron identificar de forma muy eficiente a individuos potencialmente peligrosos, ubicar su país de origen, seguir sus pasos y focalizar los esfuerzos de seguridad. Permitió también distinguir posibles riesgos a la seguridad de los asistentes, prever necesidades de servicios a los visitantes y atender con acciones a priori esos requerimientos. No hay duda de que la ausencia de incidentes violentos y accidentes en esta Copa Mundial le debe mucho a la tecnología vinculada al FAN ID. Las autoridades de Qatar, país organizador de la Copa del Mundo en 2022, ya han anunciado que utilizarán el sistema creado por Rusia de FAN ID para liberar a los asistentes de trámites migratorios para ingresar a ese país y organizar el uso de las entradas a los estadios, aunque no queda claro aún si se hará con sistemas propios o mediante un convenio con Rusia para compartir tecnología y bases de datos.

Es interesante imaginar cuáles serían las consecuencias de que más países utilicen el FAN ID o sistemas similares en eventos internacionales que generan un gran flujo de viajeros, como en Juegos Olímpicos, la Fórmula 1, torneos de tenis, de golf, competencias ecuestres, o bien para festivales culturales, de música o conferencias internacionales, como el Foro Económico Mundial de Davos. En el ranking de los pasaportes más “poderosos” (www.passportindex.org), que califica los pasaportes de los países de acuerdo con la facilidad para viajar por el mundo sin necesidad de visas o requisitos migratorios, los pasaportes de Singapur, Alemania y Corea del Sur son los más fuertes. Casi ningún país pide visa a los visitantes que tienen esos pasaportes. En caso de que la adopción del FAN ID se extienda, sería un documento equivalente al pasaporte pero aún más poderoso y accesible a los ciudadanos de cualquier país sin importar su nacionalidad, bajo ciertas condiciones.

En ese caso, el FAN ID podría convertirse en un documento migratorio supranacional, que haría obsoletas las visas, que generaría una base de datos sobre asistentes a esos eventos que ayudaría a mejorar la seguridad y facilitar la cooperación internacional y el intercambio de información para prevenir el crimen y el terrorismo, sin necesidad negociar convenios internacionales bilaterales o multilaterales de intercambio de datos, que muchas veces terminan siendo parciales, limitados e inútiles. Si eso pasara, el FAN ID podría convertirse en el documento de identificación personal más poderoso del mundo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.