Primeros impactos de las elecciones en la economía
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Primeros impactos de las elecciones en la economía

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Primeros impactos de las elecciones en la economía

10/07/2018
Actualización 10/07/2018 - 13:46

La economía nacional y sus mercados financieros parecen ajustarse al nuevo entorno del país de manera muy rápida, derivado de las pasadas elecciones. Resalta que no hubo el temido ajuste en el tipo de cambio ni en las tasas de interés con el triunfo de un candidato de izquierda e incluso hubo un ligero fortalecimiento en el valor del peso, el cual fue apoyado por el comportamiento de los mercados internacionales. El dólar se cotizó en 20.92 pesos el 11 de junio; el viernes pasado, después de las elecciones, estuvo en $18.97. Es decir, tuvo una revaloración de 9.3 por ciento.

Son varias las razones que explican esto, entre las que destacan que: 1) Los mercados ya habían 'descontado' el posible triunfo del candidato de Morena desde hace varios meses.

Esto se nota por la disminución de la inversión en el país desde principios del año pasado (también influido por el triunfo de Trump en Estados Unidos) y el aumento en las tasas de interés.

2) No ocurrieron los temidos conflictos el día de las elecciones ni los días posteriores; esto es, no apareció el 'tigre'. A los inversionistas no les gusta estar en un entorno de inestabilidad política. 3) La rápida y positiva reacción de los otros contendientes a la presidencia, sobre todo de Meade, así como del presidente Peña, al reconocer al candidato con más votos. 4) Las primeras declaraciones del candidato ganador, de su propuesto jefe de gabinete, Alfonso Romo, y de los otros integrantes de su equipo dando confianza a los inversionistas y ahorradores en el sentido de que no se incrementarán el déficit fiscal ni los impuestos, no habrá medidas gubernamentales sin respeto a la ley, no ocurrirán expropiaciones de empresas, y se reconocerá la autonomía del Banco de México.

5) Por otro lado, el rápido apoyo y reconocimiento de relevantes empresarios también sirvieron para estabilizar los distintos mercados.

Todo lo anterior ha permitido mantener estables los mercados, pero sólo en el corto plazo. En las próximas semanas y meses se deberán atender y resolver conflictos como son el hacer compatibles las promesas dadas en la campaña con la restricción presupuestal que tienen todos los gobiernos, entre otros temas más.

Uno de los objetivos que se han anunciado en días pasados es lograr que la economía crezca a 4.0 por ciento, lo cual no es posible de manera sostenida sin un incremento relevante en la inversión total de al menos 25 por ciento. Para lograrlo se requiere un ambiente de gran confianza, el cual tarda un tiempo en obtenerse realizando medidas convenientes y convincentes.

Un tema que preocupa a los inversionistas es si habrá contrapesos al Poder Ejecutivo, ya que de no existir se propician errores de los funcionarios públicos o del presidente, que no son fáciles de corregir. La democracia requiere, para que pueda funcionar de manera correcta, una división del poder en distintos órganos independientes, pero complementarios, que normalmente son el Poder Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo. Estos son los contrapesos que requiere una economía sana, pero la forma tan abrumadora en la que ganó Morena hará difícil este proceso.

Otro tema que les preocupa a los inversionistas es conocer a los funcionarios que enfrentarán los importantes riesgos que existen en la economía internacional. Hay el riesgo de que se vuelva a presentar un nuevo 'error de diciembre', como ocurrió al inicio del gobierno de Zedillo, el cual provocó importantes pérdidas tanto al país como a las empresas y los habitantes.

En resumen, lo logrado en la primera semana al tranquilizar a los distintos inversionistas ha sido muy positivo. Sin embargo, los mismos estarán muy pendientes de las siguientes decisiones que tomará el equipo triunfador de las elecciones en las siguientes semanas y meses para tomar sus decisiones de largo plazo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.