La desaceleración de la economía en 2019
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La desaceleración de la economía en 2019

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La desaceleración de la economía en 2019

06/11/2018
Actualización 06/11/2018 - 9:43

E l crecimiento del PIB (o Producto Interno Bruto) es una de las principales variables que ven los economistas, pero también los políticos, los sociólogos y las calificadoras entre otros, por su impacto en la sociedad y en la población de un país. Esta variable mide la producción total que se realiza en un país; pero es equivalente al ingreso nacional, ya que por una parte lo que se produce y se vende es el ingreso de los distintos factores de la producción. En la medida en que se incrementa la producción y las ventas, también los hacen los ingresos que obtiene la población, ya sea por medio de sueldos y salarios, por rentas, por utilidades o el gobierno por medio de los impuestos que recauda.

En la década actual el crecimiento promedio del PIB en México ha sido del 3.0 por ciento, dato que no parece muy elevado, pero significa que en el año que está terminando la producción nacional es superior en 30 por ciento a la que se tuvo en el año de 2009. Son pocos los países que han logrado incrementos sostenidos de este nivel. Por esta razón México destaca dentro de Latinoamérica, la cual es una región con importantes crisis económicas en las pasadas décadas.

Para el próximo año se esperaba que la economía tuviera un crecimiento cercano al de 2018, sin embargo, existen diversas variables que están impactando en un menor dinamismo de la economía. Entre las mismas se encuentran las siguientes:

1.- Desconocimiento de cómo operan los mercados por parte de algunos de los nuevos legisladores y futuros funcionarios públicos, al referirse a ellos como si fueran entidades controladas por un pequeño grupo de personas que operan los precios al alza o baja de manera arbitraria. En realidad, los precios en las economías abiertas, como la mexicana, resultan de las decisiones de millones de personas que compran bienes y materias primas, contratan servicios, etcétera, de manera continua, basándose en la información disponible y en sus propias expectativas. En un entorno donde las acciones del gobierno son impredecibles, la actividad productiva se reduce o incluso se detiene.

2.- Las expectativas de los distintos agentes económicos se han modificado de manera importante como resultado de las señales que está mandando el próximo gobierno, tanto por la cancelación del nuevo aeropuerto, como por otras más. Por ejemplo, los distintos funcionarios y empleados públicos han modificado su patrón de consumo por el riesgo de que les reduzcan los sueldos, pierdan sus empleos o se les transfiera a otras ciudades. Por lo mismo han aumentado su ahorro, suspendido compras o cambiado de empleos. Por su parte, las empresas también están reaccionando de manera acorde.

3.- Los nuevos funcionarios en su gran mayoría desconocen las facultades y responsabilidades de sus nuevos puestos. Qué pueden hacer, cómo, con quién y con qué son sólo algunas de las preguntas que tardarán de contestar. Hay que recordar la importante regla de que “¡En el sector privado se puede hacer todo, excepto lo que está específicamente prohibido; mientras que en el sector público sólo se puede hacer aquello que está específicamente permitido!” .

4.- Muchos de los actuales nombramientos se retrasarán y varios de los importantes puestos serán de nueva creación, lo que dificultará a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas, aprender los nuevos procesos y mecanismos para poder operar en el nuevo entorno, lo que retrasará su actividad normal.

5.- El tipo de cambio más débil y las tasas de interés más altas tienen un impacto en el funcionamiento de las empresas y en la acción de los particulares, al afectar los procesos productivos y los precios de los distintos bienes y servicios. Debo aceptar los nuevos costos como permanentes y elevar mis precios perdiendo mercado o dejarlos iguales, pero con el riesgo de tener pérdidas o prepararme para mayores devaluaciones en el corto plazo son sólo algunas de las muchas preguntas relevantes que detienen la actividad productiva normal.

6.- Las negociaciones del nuevo acuerdo de libre comercio de Norteamérica ya terminaron y se prevé que se firme el día último de este mes, pero todavía falta que lo aprueben los legisladores de los tres países, lo cual puede tardar varios meses. Además, se espera que las tasas de interés externas sigan incrementándose. Todo esto agrega otros factores de incertidumbre.

Por lo mismo, se espera que la economía mexicana tenga un menor crecimiento en el 2019, que algunas instituciones calculan en medio punto porcentual con respecto al dinamismo de este año. Sin embargo, la caída puede ser mayor y dependerá mucho de las siguientes decisiones y del Presupuesto del gobierno entrante.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.