¿Es posible una recesión en 2019?
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¿Es posible una recesión en 2019?

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¿Es posible una recesión en 2019?

11/09/2018

PARÍS, Francia.- Un tema que preocupa a distintos empresarios e inversionistas es la posibilidad de que la economía mexicana tenga una desaceleración el próximo año o incluso una recesión. Por desaceleración se entiende que la economía siga creciendo, pero a menores tasas de las prevalecientes en la actualidad; mientras que la recesión se refiere a que la economía se contraiga, es decir que se produzca menos que en el año anterior. Hay que destacar que en el sexenio que termina se logró mantener un crecimiento positivo, aunque menor a las expectativas creadas al inicio del mismo.

Distintos cambios sexenales han tenido un impacto negativo importante en la economía nacional, perjudicando e incluso imposibilitando los planes previstos por los distintos gobiernos. Por ejemplo, al inicio del gobierno de Echeverría en 1971 la economía entró en desaceleración, lo que se denominó la “Atonía”; misma que se trató de compensar con un incremento del gasto público, provocando graves desequilibrios que culminaron con la fuerte devaluación del tipo de cambio al final de su gobierno en 1976.

Por su parte, López Portillo inició su gobierno inmerso en una grave crisis de confianza, agravando aún más los desequilibrios macroeconómicos y de creciente deuda que le dejó su antecesor. Éstos culminaron en la grave crisis de inflación y devaluaciones, que le condujeron a la expropiación de los bancos mexicanos en 1982.

El siguiente gobierno tuvo que enfrentar estos desequilibrios, como fueron la altísima inflación de casi doscientos por ciento y el deterioro del tipo de cambio. Así, Miguel de la Madrid pasó gran parte de su gobierno enfrentándolos para evitar que “el país se le deshiciera en las manos”, como una vez dijo. Salinas empezó su gobierno con gran estabilidad pero volvió a tener desequilibrios, sobre todo en el tipo de cambio que afloró en las primeras dos semanas del gobierno de Zedillo en 1994.

En los gobiernos de Fox y de Peña Nieto se evitaron crisis financieras importantes al inicio de sus periodos, pero sí hubo una desaceleración de la economía en su primer año. Ahora la nueva administración federal tendrá que enfrentar y compensar diversas presiones que perjudicarían el crecimiento económico y que mal manejadas pueden provocar una recesión. Algunas de las mismas son las siguientes:

La desaceleración que ya muestra la economía mexicana, como son la caída en la venta de automóviles del 7.8 por ciento en el periodo enero-agosto. Además, el PIB en el segundo trimestre ya cayó con respecto al primer trimestre de este año, así como la debilidad en la inversión y la creciente inflación.

La mala elección del equipo entrante. Es común pensar que basta el nombramiento del secretario o subsecretarios para que gente honrada, trabajadora y bien intencionada pueda cumplir con las responsabilidades inherentes a los puestos. Nada más alejado de la realidad y aquí se aplica el dicho de que “el camino al infierno está hecho de buenas intenciones”.

El retiro masivo de excelentes y buenos funcionarios que, ante la amenaza de la reducción de sus sueldos, están ya buscando nuevas oportunidades en el sector privado o en el extranjero. México cuenta con buenos funcionarios públicos, sobre todo en niveles técnicos intermedios que han tardado lustros en prepararse y que dejarían huecos difíciles de sustituir en el corto plazo.

El choque entre diversas propuestas y visiones que predominan entre los diferentes equipos de la nueva administración, lo que provoca incertidumbre entre los inversionistas.

Las tasas de interés globales continuarán con su actual tendencia creciente, lo que incrementará el servicio de la deuda, que junto con los menores impuestos ofrecidos a los residentes de la zona fronteriza, se traducirá en un mayor déficit fiscal y, en consecuencia, en una reducción de la calificación soberana.

En el entorno global preocupa el impacto de la guerra comercial, que reducirá el crecimiento económico global.

En conclusiones, existen señales de que la economía mexicana podría entrar en una desaceleración o incluso en recesión el próximo año, que tendría un impacto negativo en todo el próximo sexenio. Es conveniente que la entrante administración y las empresas se preparen para la misma.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.