Criterio básico para un programa económico sexenal
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Criterio básico para un programa económico sexenal

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Criterio básico para un programa económico sexenal

10/04/2018
Actualización 10/04/2018 - 13:52

Las campañas electorales se han iniciado para que los ciudadanos elijamos al próximo presidente de la República, así como a diversos gobernadores, integrantes del congreso federal y varios de los estatales, presidentes municipales y concejales entre otros. Los anuncios en los medios de comunicación, en las redes sociales y en diversos foros nos bombardean con promesas y ofertas de 'regalos' si votamos por este o aquel candidato o partido.

Nuestro estilo de vida y patrimonio y el de nuestra familia de los próximos años e incluso décadas dependerán de nuestro voto. Sin embargo, lo que parece que predominará en esta importantísima decisión no será un análisis razonado sino el odio o miedo a alguno de los candidatos. Lo conveniente sería evaluar lo que es realmente importante, es decir, realizar una comparación entre los diversos programas, propuestas y capacidad de los distintos funcionarios. Pero parece que la decisión del voto puede resultar de sólo hacer comparaciones de las apariencias físicas del candidato y su grupo o de sus promesas sin evaluar si son realistas.

Un velo que impide tomar buenas decisiones es la percepción de corrupción que permea y cubre a gran parte del sistema político, como lo confirman las distintas encuestas sobre la opinión de la población respecto a las instituciones del país. Esto incluso está limitando el deseo e interés de destacadas personalidades de participan en la función pública. Expresiones erróneas como decir que “todo el gobierno es corrupto y yo por eso no entro a trabajar allí” impide que funcionarios honestos y capaces apoyen el desarrollo del país.

Es muy importante que los votantes tengamos una idea general de cómo será el entorno económico internacional de los próximos años, para comparar cuál de los distintos programas económicos que plantean los candidatos sería el más conveniente. Por ejemplo, se ha iniciado el ciclo global de mayores tasas de interés, lo que obliga a que México inicie programas de incremento en la tasa de ahorro e inversión interna. Por otro lado, la tecnología avanza en dirección de un mayor uso de fuentes de energía alternativa en lugar del uso intensivo del petróleo pero los distintos candidatos o no tienen opiniones sobre estos temas o con frecuencia son contradictorias.

Es frecuente que en las campañas se prometan una gran cantidad de bienes y servicios 'gratuitos' para la población, pero que en la práctica son imposibles de otorgar, lo cual lleva al desencanto y sentimiento de engaño una vez que los candidatos ya están en sus distintos puestos. Esto es parte de la explicación de la percepción negativa del actual gobierno, ya que hizo gran cantidad de promesas si se aprobaban las llamadas reformas estructurales. Peor que esto está el hecho de que los nuevos funcionarios trataran de entregar lo prometido, aunque esto sea imposible creando gran cantidad de desequilibrios y crisis económicas.

Con frecuencia la gente olvida o no está consciente de que los gobiernos no crean riqueza, sino que sólo la transfieren de un sector a otro o del futuro al presente por medio de la deuda pública. Tratar de dar mayores beneficios de los posibles ha acabado con el desarrollo económico en diversas naciones y épocas, como pasó con Argentina hace algunas décadas o en México cuando se interrumpió el avance que tenía en la época del desarrollo estabilizador.

Son comunes expresiones como la de que 'el país no puede estar peor', la cual he escuchado con anterioridad en otros países, pensando que la estabilidad que tenían estaba asegurada. Por lo mismo, se tomaron decisiones incorrectas y muy costosas, abriendo el camino a graves crisis económicas. Hay que recordar que ¡la situación siempre puede estar peor! Votos entregados con el criterio de que no hay riesgos, es el mayor riesgo que tiene la democracia.

Por lo mismo, es muy conveniente y útil que los ciudadanos tomemos en cuenta qué promete cada candidato, ya que en la economía todo tiene un costo y no siempre se dice quién y cómo lo va a pagar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.