Opinión

Bemoles del peso y el dólar


 
Y si todo está tan bien, ¿entonces no hay motivo de preocupación con las finanzas nacionales?
 
Ayer estuvo el gobernador del Banco de México en el Senado y habló -no podía dejar de hacerlo- del tipo de cambio.
 
Ante los cuestionamientos, a propósito, de los riesgos que puede tener el fortalecimiento de nuestra moneda, el doctor Carstens comentó lo siguiente:
 
"La apreciación es resultado del buen marco macroeconómico y porque (México) se ha vuelto un destino de inversión. No pienso que tenga riesgos, es parte del ajuste en el equilibrio."
 
Si el lector leyó este espacio el día de ayer, recordará que le comentamos que si hacemos las comparaciones para un plazo más largo, que podría ser 1 o incluso 6 años, la apreciación es menor a la que parece ser cuando se observa sólo el periodo de algunos meses.
 
Pero también le comenté que una cosa es la apreciación de nuestro peso frente al dólar y otra diferente el flujo de capitales que llega al país, y que suma varias decenas de miles de millones de dólares anuales.
 
Ese tema, que en realidad es la causa de la apreciación del peso, sí es motivo de preocupación, según lo afirmó el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, del que forma parte el Banxico, apenas hace unos días.
 
Uno de los factores de mayor preocupación es una reversión abrupta de los flujos de capital que han llegado al país.
 
Y ayer hubo signos que no nos deben dejar tranquilos.
 
Las minutas de la Reserva Federal, que por cierto ayer se revelaron "accidentalmente" antes de tiempo, muestran un incremento de la probabilidad de que el programa de estímulos monetarios de Estados Unidos termine en este mismo año.
 
Si, como resultado de ese giro en la política monetaria, hubiera un aumento de las tasas en Estados Unidos, entonces no sería difícil que ocurriera esa reversión tan temida por el Consejo de Estabilidad, que noquearía a nuestro peso.
 
No es algo inminente ni está a la vuelta, pero más vale insistir en que el riesgo existe en lugar de dar la impresión de que todo va sobre rieles.
 
El peso y los exportadores
 
Nos han preguntado los lectores cuáles son los sectores que más se ven afectados negativamente con un peso caro.
 
Usualmente se responde: Los exportadores. Pero, como ayer le decíamos, todo depende del ramo en que se encuentren.
 
Las principales exportadoras de manufactura, como las empresas automotrices, son menos sensibles a la paridad por el alto componente importado de sus insumos y por el hecho de ser intensivas en capital.
 
Ese tipo de sectores es mucho más sensible al ritmo de la actividad económica estadounidense.
 
Pero hay otros que pueden ser más impactados por el tema de la paridad.
 
Se trata de aquellos que venden en dólares, pero tienen costos en pesos y, además, son intensivos en mano de obra.
 
Es el caso del turismo.
 
Los dólares que obtienen de los visitantes les significan menos pesos, pero si al mismo tiempo tienen que hacer gastos en pesos, entonces pueden ver fuertemente reducidos sus márgenes.
 
No hay que perder de vista que las finanzas públicas, y especialmente las de Pemex, también se ven impactadas.
 
Aunque cada vez importamos más petrolíferos, la balanza comercial de Pemex sigue siendo positiva, en el orden de los 25,000 millones de dólares.
 
Y resulta que el presupuesto de este año está estimado con base en una paridad de 12.90 por dólar.
 
Supongamos que al final del año la paridad quedará en 12.50 promedio, en ese caso habría una merma neta anual de ingresos de 10,000 millones de pesos, aproximadamente.
 
Así que hay muchos a los que el peso fuerte no los hace precisamente felices.
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx