Opinión

BC: ganó el Pacto, no PAN ni Madero


 
Tanto condicionó el presidente nacional panista Gustavo Madero la elección de gobernador en Baja California al Pacto por México, que ahora no sabe cómo explicarle a los panistas que el partido no se consolidó en esa entidad por sí mismo sino por una concertacesión con el gobierno federal.
 
Si se quita BC, el PAN en realidad tuvo un estancamiento, con indicios de retroceso. Y en el caso de BC, Madero se vio como personaje de Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll: correr cada día más aprisa para mantenerse en el mismo lugar.
 
En este contexto, el PAN debería de hacer mejor sus cuentas: en BC el candidato panista a gobernador perdió hoy votos respecto a los logrados hace seis años, con la circunstancia agravante de que en seis años subió el padrón electoral en más de 305,000 personas.
 
De confirmarse las cifras en el reciento por los errores del PREP, los datos comparativos debieran de preocupar al PAN, no entusiasmarlos:
--El candidato actual Francisco Vega logró 391,454 votos, contra 436,360 del candidato panista y gobernador panista actual José Guadalupe Osuna, una pérdida de casi 45,000 votos.
 
En cambio, el candidato priísta actual Fernando Castro Trenti logró 366,387 votos, contra 380,000 del candidato priísta en el 2007 Jorge Hank Rhon, una baja de menos poco más de 14,000 votos.
 
Y el otro dato revelador: en este 2013 el candidato panista a gobernador le habría ganado al priísta sólo por 25,000 votos, en tanto que hace 6 años la ventaja fue de más del doble: 55,000 sufragios.
 
En Oaxaca el PAN también tuvo un tropiezo fuerte: el candidato panista-perredista impuesto por el senador panista Javier Corral, Francisco Reyes, perdió ante el PRI, en lo que ha comenzado a asumirse como el regreso del PRI a Oaxaca ante el fracaso del gobierno aliancista.
 
En el 2010, el candidato aliancista a la alcaldía de la capital ganó con 64,623 votos, el 52.6% de los votos, en tanto que en este 2013 el candidato aliancista PAN-PRD apenas logró 33,000 votos, el 38.6% de los votos; la caída fue de casi 32,000 votos y una pérdida de 14 puntos porcentuales.
 
Los votos en este 2013 del candidato del PRI revelan más bien el deterioro del PAN-PRD que el avance del PRI, pues pasó de 44,175 votos hace 3 años a 33,457 sufragios, del 36% de antes a 39.6% hoy. La baja en la participación electoral también benefició al PRI. Y en diputaciones locales el PAN-PRD perdió 2 distritos y el PRI aumentó 2 distritos.
 
 
Y en la batalla del PAN contra el gobierno priísta de Veracruz comandada por el ex priísta, ex gordillista y neopanista Miguel Angel Yunes Linares, el PRI se consolidó y le quitó importantes posiciones regionales al panismo, a excepción de la alcaldía de Boca del Río. En el fondo, la debacle del PAN en Veracruz fue responsabilidad de la decisión de Madero de confiar en Yunes y su agenda de resentimiento político.
 
El problema de Madero se localizó en dos errores estratégicos: condicionar su presencia en la presidencia del PAN a concertacesiones con el PRI y a elecciones locales no estratégicas. A ello se debe agregar el otro dato singular: el PAN evitó la debacle por su alianza con el PRD, mandando el mensaje de que por sí solo el PAN estaría por debajo de las expectativas. Y con el dato final de que aún en la sumatoria de PAN-PRD el PRI se consolidó.
 
Al final, Madero y el PAN quedaron atrapados en su propia telaraña: BC fue una concertacesión política del gobierno federal porque se le dio más prioridad al Pacto que a la competencia electoral democrática. Así que en BC no ganaron Madero ni el PAN sino el PRI y el Pacto. Y ahora Madero está obligado a apoyar las profundas reformas del IVA y de Pemex, a cambio de una gubernatura no estratégica sino simbólica.
 
 
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