Opinión

BatMancera, el justiciero inepto

 
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Miguel Ángel Mancera

Es una de esas ocasiones cuando ficción y realidad se entremezclan.

Miguel Ángel Mancera preside una especie de (muy contaminada) Ciudad Gótica. De repente percibe la batiseñal en el cielo (o en las redes sociales), y se transforma. Se coloca con rapidez capa y antifaz y, como toro que ve rojo, se lanza con saña justiciera por la ciudad en su batimóvil eléctrico (con rayos saliendo por el escape en lugar de llamas).

BatMancera es un clásico superhéroe: entre sus atributos sobrehumanos se encuentra la supremacía moral, y aplica sin titubeos la justicia por su propia mano, en ocasiones ignorando olímpicamente leyes o reglas (hasta las propias). Más veloz que Flash Gordon, decidió que la empresa Uber estaba incurriendo en grave injusticia contra los inermes ciudadanos. Y decretó verbalmente (y por Twitter, claro) que la 'tarifa dinámica' quedaba cancelada.

El problema es que BatMancera es un justiciero inepto. Abogado de profesión y doctorado en derecho penal, aplica a la economía la estrecha visión de los decretos y las sanciones punitivas. Parece creer que cuando se habla de 'leyes económicas' éstas pueden alterarse desde una posición de poder (la suya, claro). Hasta el día de hoy, destacadamente, mantiene esa batalla inútil de tratar de aumentar el poder adquisitivo de los salarios mínimos, evidentemente por decreto.

No es sólo la futilidad del esfuerzo, sino el tiempo que deja de gobernar en lo que sí tiene potestad (y para lo cual se le eligió). Y todos saben el motivo: que su baticueva se traslade en 2018 a Palacio Nacional.

Lo de Uber resulta, si cabe, todavía más patético. Porque BatMancera sustituyó la mano invisible del mercado por su torpe garra de murciélago; al eficaz mecanismo de precios por la ruda arbitrariedad. El usuario de Uber pertenece al estrato más privilegiado de Ciudad de México, pues cuenta con teléfono inteligente y tarjeta de crédito. Los conductores se colocan, en cambio, en las clases media/media baja/baja. Y la tarifa dinámica empataba a la perfección esa demanda y oferta.

Hombre que se ostenta como de izquierda y progresista, BatMancera se enfocó a impedir que los (relativamente) ricos pagaran a los (relativamente) pobres un dineral por un servicio. Dineral que los primeros confirmaron a Uber que aceptaban entregar con tal de obtener un coche que fuera por ellos donde quiera que se encontraran, aparte de todas las comodidades adicionales que ofrece el servicio. Al mismo tiempo, cientos de miles de usuarios del transporte público estaban siendo literalmente aplastados, destacadamente en peseros y Metro.

BatMancera prefirió dedicar esfuerzos en proteger a los ricos, erigiéndose en todo un campeón de las minorías ínfimas (sólo nueve personas en toda la urbe metropolitana pagaron a Uber una tarifa de por lo menos 8.0x).

El superhéroe ya obligó a Uber a topar (limitar) su tarifa dinámica en las siguientes semanas, con la ciudad colapsada en la contingencia ambiental. Así, precisamente restringe la transferencia potencial de adinerados privilegiados a trabajadores del volante, una ideal redistribución de la riqueza en un país impresionantemente desigual.

BatMancera, en su ineptidud, más bien acaba representando al Guasón.

Twitter: @econokafka

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