Opinión

Basave en el PRD, ¿irá contra sus amigos?

1
    

    

Agustín Basave, PRD (Cuartoscuro/Archivo)

Al terminar una entrevista, ya fuera de grabadora, alguna vez pregunté a un jefe de gobierno que estaba a pocas semanas de dejar el cargo, de qué iba a descansar al concluir su periodo. No lo pensó mucho: “de lidiar con los compañeros del PRD”.

He escuchado a otro perredista repetir, mitad en broma mitad en serio, “pecho a tierra que vienen los nuestros”.

Alguien dirá que las dos frases podrían aplicar a cualquier organización partidista por igual. Sin embargo, si contrastamos al Partido de la Revolución Democrática con el PAN o con el PRI el primero se caracteriza por una especie de reino de reinos, donde el poder del dirigente es mucho menos real y vertical que en el PRI, y menos efectiva la cantidad de poder que acumula la facción ganadora, contrario a lo que pasa en el PAN.

Este fin de semana Agustín Basave aceptó el bastón de mando de las tribus perredistas, en una jugada de Carlos Navarrete por salvar la cara –es de reconocerle su gesto de renunciar–, y en un intento (¿o habría que decir experimento?) por generar una figura formalmente sin tribu, que por lo mismo logre definir nuevas reglas y rumbo para un partido atrapado en escándalos de corrupción y defecciones.

Para la tarea que se ha echado a cuestas, Basave podría tomar nota de lo que se publicó este sábado en The Economist sobre lo que piensa Fernando Henrique Cardoso de Lula y Dilma.

Cardoso explica, dice Bello en The Economist, que la ambición por mantenerse en el poder hizo que los gobiernos de la izquierda brasileña descuidaran la tarea de plantear y perseguir una agenda política concisa. Eso mismo provocó que dirigentes del partido recurrieran a la corrupción para forjar alianzas con partidos pequeños y retrógrados.

En un párrafo, el expresidente brasileño, también diagnostica –me parece– a la principal organización de la izquierda mexicana. Su afán por mantenerse a toda costa en el poder ha llevado al PRD a perder identidad, y a solapar personajes y prácticas impresentables.

Al asumir la presidencia perredista, Basave ha anunciado un PRD de verdadera oposición y un afán de unidad entre las izquierdas.

Constituirse en una verdadera oposición supone, fundamentalmente, un compromiso en contra de la corrupción. La cuestión es si Basave tiene claro cuán profunda es la corrupción de algunos cuadros, que no se entiende sin la aquiescencia de demasiados dirigentes. Ese objetivo enfrentará la resistencia total de las tribus, que dependen del presupuesto público para operar. Punto.

Además, ser una verdadera oposición no está en el deseo de los tres barones de gobiernos perredistas. Ni Silvano Aureoles (Michoacán), ni Graco Ramírez (Morelos) ni mucho menos Miguel Ángel Mancera (CDMX) tienen en su ánimo confrontarse por ahora con el PRI-Gobierno. No incluyo en la lista a Arturo Núñez (Tabasco) porque siempre fue lo que es, un priísta.

Lo mismo puede decirse de la idea de Basave de contactar a Andrés Manuel López Obrador. Ninguno de los gobernantes anteriores, ni demasiados en las tribus, ganarían con una improbable alianza con el tabasqueño.

Una lección más por parte de Cardoso. La entrevista con el semanario británico se da en el marco de un libro, primero de cuatro tomos, que reúne las transcripciones de reflexiones que grabó cada dos o tres días durante sus dos periodos presidenciales. Ahí expone, dice la revista, sus frustraciones, a menudo más con sus amigos que con sus adversarios.

Lo mismo para Basave, el problema no son las otras izquierdas ni el gobierno federal, sino sus nuevos amigos.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Miel, otro gran amparo de la Corte
A un año de la 'casa blanca'
F1: buenos para la fiesta, ¿y luego?