Opinión

Barceló se aleja de las playas

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Barcelo

Después de cuatro años de no hacer ninguna inauguración, el próximo sábado la cadena Barceló abrirá el que será su hotel número 14 en México. Pero para sorpresa de muchos, esta propiedad no estará en ninguna playa, sino en Puebla.

En nuestro país, la marca Barceló se asocia automáticamente a resorts en el mar, Todo Incluido, ya que tiene presencia en Riviera Maya, Cancún, Ixtapa, Manzanillo, Puerto Vallarta y Huatulco, pero pocos saben que también poseen uno en Cuernavaca.

El que estrenarán en Puebla dentro de tres días, de 101 habitaciones, será el primero en México bajo el nombre Barceló JF, su marca de cuatro estrellas y plan europeo enfocada al viajero de negocios. El edificio, recién construido, pertenece a un grupo de empresarios poblanos que pidieron anonimato a la empresa, con la cual firmaron un contrato de gestión: es decir, el inmueble es de los inversionistas y Barceló lo operará y les pagará una comisión sobre las utilidades.
Sin embargo, Gustavo Jiménez, director de expansión para Barceló México, afirma que si bien aquí la mayoría de sus propiedades están en alguna playa, en realidad 45 por ciento de los 140 hoteles que tiene la cadena son urbanos, sólo que éstos se localizan principalmente en Europa.

El ejecutivo explica que su marca Barceló JF no pretende atraer al viajero de negocios de bajo presupuesto que busca hospedaje en locales con servicios limitados –es decir, su competencia no es One (de Grupo Posadas) ni los City Express–, sino al que puede pagar un hotel con habitaciones de 28 metros cuadrados, restaurante, bar y salones para reuniones, entre otras características. Más bien cree que su competencia estará con Marriott y las marcas superiores de Posadas.
Por su parte, el director corporativo comercial en América Latina de la hotelera, José Brichs, comentó que con esta apertura reactivan su expansión en esta región del continente (donde tienen 30 propiedades), pero especialmente en México y América Central, donde sus baterías están enfocadas ahora a los hoteles urbanos.

Planes que confirma Jiménez, quien tiene sobre su escritorio una lista de proyectos en veinte ciudades mexicanas más, entre las que se encuentran Guadalajara y Monterrey, aunque es más probables que primero aparezcan en metrópolis industriales como Querétaro y León, además de Mérida, Irapuato, Veracruz, Campeche, Toluca, Pachuca, Culiacán, Torreón, Tijuana y Celaya.

La ciudad de México no está fuera de sus planes. Desde hace siete años, el director general de Barceló en México, Miguel Ángel Guardado, andaba en busca de un predio con capacidad para 200 cuartos de cinco estrellas, ya fuera en Reforma, Polanco o Santa Fe, pero ahora la idea es fraccionar el Distrito Federal y su zona metropolitana, para incluir la marca JF en partes más industriales como Tlalnepantla, por ejemplo.

Actualmente, en nuestro país cuentan con alrededor de cinco mil 100 habitaciones, pero a inicios de 2008 su inventario era de cuatro mil 800 y Barceló tenía como meta duplicar esta cantidad en un lustro, pensando crecer en destinos de playa como Los Cabos, Riviera Nayarit, Cozumel, Cancún (donde ya tiene dos hoteles) y Riviera Maya (donde tiene otros cinco). Para ello contaban con un presupuesto de entre 600 y 800 millones de dólares, pero evidentemente este crecimiento no se dio, ya que únicamente lograron abrir uno más en Los Cabos.

La crisis que vivimos en 2009 por la influenza AH1N1 y la burbuja inflacionario mundial de entonces frenaron sus planes de expansión y en noviembre de 2013 gastaron 300 millones de dólares para comprar los hoteles que sólo operaban en el Pacífico mexicano: Ixtapa, Manzanillo, Puerto Vallarta y Huatulco, además de dos en República Dominicana. Después de eso se disolvió el fondo de inversión del que Barceló formaba parte.

No obstante, Jiménez asegura que gracias a que todos sus hoteles son rentables, cuentan con capacidad financiera para continuar su desarrollo, por lo que ahora su meta es crecer en México de 20 a 30 por ciento en los próximos cinco años, realizando inversiones hasta por 200 millones de dólares. Aunque, más que ser propietarios, optarán por firmar contratos de gestión o arrendar inmuebles.

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