Opinión

Barbosa tenía un as bajo la manga

  
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Barbosa.

Es increíble cómo todos abonan para que se mantenga la indefinición y la ilegalidad en la bancada del PRD en el Senado de la República. ¿Esto se deberá a que las demás bancadas prefieren tratar con Miguel Barbosa que con Dolores Padierna o un Manuel Bartlett más fortalecido, al recibir a los legisladores que decidieron apoyar a Andrés Manuel López Obrador?

Ayer, Pablo Escudero se convirtió en el as bajo la manga de Barbosa, al asegurar que propondrá a la mesa directiva que siga como coordinador de la bancada del PRD, hasta que el Tribunal Electoral defina respecto a la impugnación que presentó.

Explicó que se analizó la procedencia jurídica y los documentos registrados por el PRD en el Senado, y que se consideró que lo mejor es esperar la decisión del Tribunal.

Y así, esta telenovela que inició con una salida por goteo de senadores perredistas de su partido, tiene en uno de los papeles protagónicos a un senador del Partido Verde, quien, como todos sabemos, cuenta con todo el apoyo del PRI.

Finalmente, el Senado había caminado, hasta ahora, sin mayores problemas entre las distintas bancadas en las negociaciones, y es evidente que con la coordinación de Miguel Barbosa el trato era terso y no desean que esto cambie, cuando todavía faltan leyes muy importantes como la de Seguridad Interior.

Pero detrás de todo este cisma legislativo, como siempre hay dos factores inseparables de la política: el dinero y el poder. De los 19 senadores de la bancada perredista, siete han anunciado su decisión de dejar las filas del PRD, sin importar que el artículo 72 de la Ley Orgánica señale que para formar una bancada hay que pertenecer a un partido político. Esos siete legisladores son presidentes de comisiones y reciben 200 mil pesos por cada una de ellas, además del peso político que conllevan.

Otras más como Lorena Cuéllar, Luz María Beristain e Iris Vianey Mendoza anunciaron su apoyo a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, pero no han salido del PRD.

Y además hay que sumar a Miguel Barbosa, a quien el partido le suspendió sus derechos.

Es decir, que la bancada podría quedar en once u ocho senadores, respecto de los 22 que iniciaron la Legislatura, lo cual implicaría obligatoriamente un reacomodo en las comisiones del Senado y dejaría a los tránsfugas sin las presidencias y secretarías de las comisiones, a menos que se unieran a la fracción del PT, liderada por Manuel Bartlett. Pero, sin duda, es muy difícil pensar que Miguel Barbosa se supeditaría al poder de Bartlett.

INEGI: EL RETO DEL YERNO
Pero también Pablo Escudero, presidente del Senado, tiene ante sí una difícil encomienda: sacar adelante el nombramiento de Paloma Merodio Gómez como miembro de la Junta de Gobierno del Inegi. Recién ratificado en su silla por Emilio Gamboa, Escudero enfrenta el reto más significativo de su gestión anual.

El presidente Enrique Peña Nieto quiere a Merodio Gómez, una joven de 30 años, en la Junta de Gobierno nada más y nada menos que del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, un organismo constitucionalmente autónomo.

Pero al nombramiento se oponen -porque la candidata no cumple los requisitos- lo mismo periodistas que organizaciones sociales.

Escudero debe convencer a los senadores del PAN, a independientes, a morenos y a perredistas para sacar la encomienda. Pero no está solo, también hay varias columnas del sector económico que defienden la candidatura de Merodio Gómez y niegan que el madrinazgo provenga de Vanessa Rubio, subsecretaria de Hacienda. Para ser tan joven, la candidata tiene muy buenos contactos en los medios de comunicación.

Twitter: @ginamorettc

Correo: georgina.morett@gmail.com

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