Opinión

Banxico y las trampas de la reforma

La propaganda gubernamental satura a los ciudadanos con una cascada de bondades que las reformas aprobadas en 2013 traerán en un plazo que nunca se establece con claridad.

La realidad, no obstante, no deja oír las campanas echadas al vuelo por el gobierno. Y lo hace en las mismas cifras oficiales.

Basta ver el informe reciente del Banco de México, que confirma que el modelo económico hace agua: el año pasado, según el texto, el Producto Interno Bruto sólo creció 1.2 por ciento, mientras la inflación alcanzó 3.8 por ciento. El costo de la canasta básica superó este promedio, con un incremento de 5.7 por ciento (5.3 en alimentos).

Naturalmente, resultó afectada la mayoría de la población, toda vez que el incremento citado no se compensó con una mejora de los salarios. El ingreso promedio de la población ocupada sólo se incrementó 0.7 por ciento y el salario promedio de cotización al IMSS se elevó apenas 3.9 por ciento.

Estas cifras muestran que mantener la inflación general en niveles más o menos estables, es notoriamente insuficiente para evitar el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

El informe corresponde al cuarto trimestre de 2013, pero incluye cifras de enero de este año: una inflación de 4.5 por ciento, que rebasó la estimación del propio Banco de México (la canasta básica aumentó 6.2 por ciento y los alimentos 4.9).

Según el análisis, este aumento fuera de rango se debió a los efectos de la reforma fiscal, así como al aumento de precios de bienes y servicios públicos, por lo que es un “fenómeno transitorio” que se irá diluyendo. Tal conclusión es cuestionable porque los precios de algunos bienes públicos seguirán aumentando durante el resto del año.

Continuarán, por ejemplo, los gasolinazos mensuales hasta alcanzar un aumento de 9.7 por ciento en la gasolina Magna (el precio ya supera al que pagan los consumidores en Estados Unidos), 11.2 por ciento en la Premium y 11.6 en el diésel. En tanto, la tarifa doméstica de energía eléctrica aumentará 9.0 por ciento y el gas LP 10.2 por ciento. Como siempre, estos aumentos afectarán en mayor medida a la población de menores ingresos.

La machacona promesa de la publicidad gubernamental de que bajarán las tarifas será, al final del año, sólo eso: una promesa demagógica, un engaño que cuesta millones de pesos en las pantallas.

No existe ningún indicio de que los precios de los alimentos no se seguirán incrementando por arriba de la inflación general, puesto que no hay ningún programa de gobierno que esté atacando esta deficiencia estructural de la economía.

Además, tampoco hay elementos para suponer la recuperación de los salarios. El incremento decretado para 2014 a los salarios mínimos fue de sólo 3.9 por ciento, algo que ni siquiera repuso el deterioro de 2013.

En el informe se reconoce el mal comportamiento de la economía durante el año pasado, aunque señala que en los últimos meses se advirtió una ligera recuperación económica, que no se sustenta con la información oficial disponible.

Algunos indicadores disponibles muestran un panorama muy distinto al oficial. La Inversión Fija Bruta continúa cayendo, al igual que la actividad industrial y el valor de la construcción.

Ante la falta de resultados positivos, el informe hace énfasis en optimistas expectativas para 2014: afirma que se espera un crecimiento económico de entre 3 y 4 por ciento, así como la creación de entre 620 y 720 mil empleos formales.

El optimismo se funda en una esperada recuperación de la economía de Estados Unidos y en un impacto positivo de las llamadas “reformas estructurales”.

En el primer caso, el alcance sería limitado debido al fuerte contenido de insumos importados en las exportaciones mexicanas, donde seguimos esperando una política industrial que promueva la sustitución de importaciones.

Los efectos de las “reformas estructurales” son dudosos, ya que aún no se han concretado en la legislación secundaria y mucho menos ha iniciado su implementación. Por sí mismas -es decir, sin acciones que verdaderamente rescaten la industria y el campo mexicano, que mejoren el empleo y combatan la corrupción y la inseguridad- las reformas serán sólo buenos negocios para algunos y materia prima para el país maravilloso de la engañosa publicidad oficial.