Opinión

Banxico y el cambio en precios relativos

 
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Llegamos a una nueva reunión de política monetaria esta semana y la decisión del Banxico no está exenta de dilemas. Los mercados han internalizado la expectativa de un incremento más discreto de lo que anticipaban hace sólo un par de semanas. En específico, la expectativa implícita en la curva de swaps de TIIE ya no anticipa un alza de 50 puntos base (pb), si acaso poco menos de 25 pb. No obstante, considero que la opción de un incremento más agresivo que esos 25 pb no ha sido descartada. A continuación describo el dilema que considero está atravesando el Banxico en estos momentos.

Por un lado, el repunte reciente en la inflación se explica en buena medida por el ajuste al alza en los precios de la gasolina en el contexto de su proceso de liberalización. En este sentido, el repunte inflacionario observado en enero y el esperado para los siguientes meses sería bien descrito como un choque del lado de la oferta. Como tal, la política monetaria no tiene nada que hacer en dichas circunstancias, se trata de un cambio en precios relativos que sólo llevaría a un repunte temporal en la inflación, el cual desaparecería a partir de enero de 2018.

En la misma línea, el traspaso de presiones inflacionarias asociado a la debilidad del peso continúa siendo moderado y no ha derivado en efectos de segunda ronda. Es decir, tales presiones continúan muy focalizadas, sobre todo en el rubro de la inflación subyacente en general y en los precios de los bienes duraderos en particular, sin que un fenómeno de contaminación a otros precios de bienes y servicios no ligados directamente al tipo de cambio se hayan evidenciado.

Por último, otro elemento a favor de la ausencia de un incremento en la tasa de fondeo esta semana es el deterioro en las expectativas de crecimiento económico para México confirmado tanto en la encuesta de expectativas del Banxico como en la encuesta Citibanamex. Tal expectativa sugeriría una brecha negativa de producto para el corto y mediano plazos y, por tanto, un posible costo económico derivado de un nuevo incremento en la tasa de fondeo por parte del Banxico.

Todo lo anterior parece justificar la opción de esperar y no dictar un nuevo incremento en la tasa de referencia de política monetaria esta semana. Sin embargo, creo que hay un dilema muy claro.

Es posible anticipar que, asociado al choque de oferta arriba descrito, la inflación dibuje una 'joroba' los siguientes meses hasta alcanzar niveles superiores a 5.0 por ciento entre la primavera y el verano. De hecho, es posible que la inflación se ubique por arriba de 4.0 por ciento durante febrero.

En tal circunstancia, la inflación alcanzaría muy pronto niveles por arriba del intervalo de variabilidad fijado por Banxico (3.0 por ciento +/- 1.0 por ciento), lo que incrementaría los riesgos de que se presentaran efectos de segunda ronda que presionaran aún más al alza a la inflación y justificaran acciones por parte del Banco de México.

Para este punto, basta recordar las palabras del Banxico en su comunicado de enero de 2014 en presencia de un choque de oferta (en la forma de un incremento dictado a los alimentos y bebidas de alto contenido calórico como parte de la reforma fiscal):

“A pesar de que se prevé que el incremento en la inflación sea temporal, no puede descartarse el riesgo de que los recientes ajustes en precios relativos pudieran dar lugar a incrementos en las expectativas de inflación para horizontes de mediano plazo que conduzcan a efectos de segundo orden […]. Adicionalmente, existe la posibilidad de que ante un nuevo episodio de elevada volatilidad en los mercados financieros internacionales tenga lugar un ajuste cambiario que potencialmente afecte a la inflación. Dado lo anterior, se considera que el balance de riesgos asociado a ésta se ha deteriorado“.

En aquella ocasión Banxico no dictó incremento alguno en la tasa de fondeo. No obstante, es importante apuntar que en aquella ocasión no se habían presentado incrementos en las expectativas de inflación de mediano plazo. En el presente caso, las expectativas de inflación para 2017 y 2019-2022 (Encuesta Citibanamex) ya han presentado ajustes al alza en el último par de meses. Desafortunadamente, todavía no contamos con suficientes observaciones para la expectativa de inflación de 2018 como para alertar sobre una contaminación hacia los pronósticos de mediano plazo.

Así, de optar por actuar de manera preventiva, Banxico encontraría argumentación más que suficiente para ajustar al alza la tasa de fondeo esta misma semana, quizás en 50 pb. Adicional a que los factores que llevaron a una aguda depreciación del peso hace a panas unas semanas siguen vigentes (incertidumbre ligada a la nueva administración en Estados Unidos y los riesgos proteccionistas y geopolíticos que ya ha detonado).

El autor es subdirector de Análisis de Mercados Financieros para México en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

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