Opinión

Banxico subestima
el desempeño
económico de México

Hace poco más de una semana el Banco de México publicó las minutas de su reunión de política monetaria que tuvo lugar el 6 de junio pasado, en la que tres de los cinco miembros de la Junta de Gobierno acordaron reducir la tasa de referencia en 50 puntos base (0.50 por ciento), a 3.0 por ciento, un nuevo mínimo histórico. En mi opinión, el tono de las minutas reflejó un profundo contraste con el mensaje contenido en las más recientes comunicaciones de parte de la autoridad monetaria, particularmente respecto a la perspectiva positiva de crecimiento en la segunda mitad del año.

En el comunicado de la decisión anterior de política monetaria, en discursos recientes de varios miembros de la Junta de Gobierno y más importante aún, en el último informe trimestral sobre la inflación -que se publicó dos semanas antes de la reunión de política monetaria del 6 de junio-, se enfatizó en el buen comportamiento que tendría la economía mexicana hacia delante, particularmente en la segunda mitad del año, a pesar de la revisión a la baja de la tasa de crecimiento del PIB de 2014 (de entre 3.0 y 4.0 por ciento, a entre 2.3 y 3.3 por ciento).

En mi opinión, el tono de las comunicaciones previas a la reunión, así como el hecho de que las cifras económicas que se han publicado después del informe trimestral sobre la inflación sugieren una mejor dinámica económica, fueron las principales razones por las que ningún analista del mercado tenía contemplado el recorte de la tasa de referencia del 6 de junio.

Los miembros dove (más preocupados por el crecimiento, que por la inflación) argumentaron que el IGAE de marzo y el PIB del primer trimestre de 2014, así como la revisión a la baja del PIB de Estados Unidos del primer trimestre del año, incrementaron los riesgos a la baja de la proyección del recién publicado rango estimado por Banxico. Cabe señalar que Banxico publicó su informe trimestral sobre la inflación dos días antes de que el Inegi publicara el PIB en el primer trimestre de 2014 junto con el IGAE de marzo, por lo que no creo que teniendo información tan completa y modelos tan sofisticados como los que tiene el Banco de México para construir un estimado del PIB a dos días de su publicación, haya representado una gran sorpresa.

En cuanto al PIB de Estados Unidos (EU), hasta ese momento la tasa de crecimiento trimestral en este país fue revisada a la baja de 0.1 por ciento a menos 1.0 por ciento (a tasa trimestral anualizada y ajustada por estacionalidad) y ahora sabemos que se revisó a menos 2.9 por ciento. Sin embargo, por un lado el consenso del mercado está de acuerdo en que esto no fue una caída estructural, sino que se explicó por factores climáticos; por otro, a pesar de que el crecimiento en EU impacta la actividad económica en México con algún rezago, no me queda del todo claro por qué Banxico está tan preocupado por la manera en que las revisiones de datos pasados afectarán los números de crecimiento en México hacia delante.

En particular, los datos más recientes en EU han reflejado una mayor fortaleza, sobre todo en el caso de las cifras relacionadas con el consumo privado y la manufactura, las cuales están estrechamente relacionadas con la actividad económica de México. Asimismo, por ejemplo, JPMorgan ha revisado su pronóstico de crecimiento del PIB de EU para este año significativamente, de niveles cercanos a 3.0 por ciento a inicios del año a 1.5 por ciento actualmente, sin modificar substancialmente su pronóstico de crecimiento de la producción manufacturera, actualmente en 3.2 por ciento.

De hecho, los datos más recientes reflejan que la demanda externa está en mejores condiciones vis-à-vis primer trimestre de 2014. Tanto las exportaciones manufactureras no petroleras, como la producción manufacturera en México, han mostrado una clara tendencia al alza en los últimos meses, así como un crecimiento positivo mensual en abril. Adicionalmente, la producción manufacturera en EU también ha registrado un mejor desempeño en los últimos informes. Por el lado del consumo interno, considero que el movimiento de los indicadores en este rubro comienza a demostrar que el consumidor ha absorbido el choque de la reforma fiscal y poco a poco está empezando a normalizar sus patrones de consumo.

En este sentido, las importaciones de consumo no petroleras muestran una tendencia de alza, consistente con tasas de crecimiento mensuales más altas. Por su parte, las ventas al menudeo no sólo muestran una tendencia ascendente desde principios de año, también tasas positivas de crecimiento mensual desde marzo. Asimismo, la confianza del consumidor ha reportado ya cuatro incrementos mensuales consecutivos. No cabe duda de que la inversión sigue rezagada, en mi opinión, debido principalmente al impacto de las modificaciones al régimen fiscal de las empresas, así como al hecho de que el gasto público “no se ha sentido” por los agentes económicos todavía.

Sin embargo, creo que esto va a cambiar de manera importante en el tercer trimestre del presente año. En este contexto, continúo pronosticando una tasa de crecimiento del PIB de 2.7 por ciento para este año y veo difícil que Banxico llegue a revisar a la baja su rango pronosticado para el crecimiento de México en la publicación de su próximo informe trimestral sobre la inflación, que dará a conocer el 13 de agosto próximo.

Twitter: @G_Casillas