Opinión

Banxico prepara terreno
para posible baja de tasas

El Banco de México llevó a cabo su reunión de política monetaria la semana pasada y el viernes anunció su decisión de dejar la tasa de referencia sin cambio en 3.0 por ciento, tal y como lo anticipaban los analistas y participantes del mercado. En este sentido, considero que lo más importante de esta reunión es clasificar el tono del comunicado, que en mi opinión fue muy dovish (i.e. más preocupado por el crecimiento, que por la inflación), debido principalmente a cinco factores: (1) En cuanto a la economía, la Junta de Gobierno comentó que “...el grado de holgura que prevalece en la economía sigue siendo mayor al que se anticipaba hace unos meses... probablemente se mantendrá en terreno negativo hasta finales de 2015...” (la “holgura de la economía” se refiere a que el crecimiento del PIB observado se encontrará por debajo del PIB potencial); (2) en cuanto a la inflación, se comentó que “...se considera que el balance de riesgos para la inflación continúa siendo favorable...”, a pesar de que la inflación subió de 3.4 a 3.8 por ciento, en menos de dos meses; (3) en la parte prospectiva, la Junta de Gobierno comentó que “...se mantendrá atenta al desempeño de todos los determinantes de los horizontes de mediano y largo plazos...”, cuando en el comunicado anterior no se enfatizaron en las expectativas.

Inclusive, en mi opinión, esta declaración es como si la Junta de Gobierno quisiera “preparar el terreno” para recortar la tasa de referencia en algún momento en el que la inflación esté observando una tendencia positiva en el corto plazo, pero que las expectativas de mediano y largo plazos no se deterioren, como podría ser el caso en el segundo semestre de este año; (4) se volvió a enfatizar en “las condiciones monetarias relativas con EU” (i.e. tipo de cambio); y (5) la Junta de Gobierno “...estima que la postura monetaria es congruente con la convergencia eficiente de la inflación a la meta de 3.0 por ciento...”, en donde, yo interpreto la “convergencia eficiente” como la situación en la que la inflación puede llegar a 3.0 por ciento en algún momento en el tiempo, y esto se puede llevar a cabo con un menor costo para la economía (i.e. con la menor tasa de referencia posible).

Como he comentado con anterioridad en este espacio (“Banxico subestima el desempeño económico de México”, 1 de julio, 2014), mi visión de la economía parece ser más optimista que la del Banco de México, con un pronóstico de tasa de crecimiento del PIB de 2.7 por ciento. Recordemos que varios miembros de la Junta de Gobierno han comentado sobre la posibilidad de que Banxico tenga que volver a revisar su rango pronosticado de 2.3 a 3.3 por ciento, a la baja. Por otro lado, considero que la tasa anual del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) observará una tendencia creciente hasta fin de año.

En este sentido, un fuerte crecimiento en la segunda mitad del año y una inflación con tendencia creciente no “ponen en la mesa” un recorte de tasa de referencia, por lo que creo que el escenario más probable es que la Junta de Gobierno decidirá no modificar la tasa de referencia por un largo periodo de tiempo. No obstante, estaré pendiente a las minutas de esta reunión –a publicarse el próximo 25 de julio–, para tratar de extraer si lo que está ocurriendo es un verdadero cambio de paradigma en la forma en como Banxico está instrumentando la política monetaria. En este sentido, parece que en el nuevo modus operandi, las expectativas de mediano y largo plazos, así como el tipo de cambio USD/MXN, en un entorno de bajo crecimiento mundial y nacional, pueden hacer que la “convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0 por ciento” sea la nueva manera de cumplir con el objetivo de inflación, sin incurrir en un doble mandato de facto.

Así, si la economía va a crecer más, pero no lo suficiente para generar presiones inflacionarias (i.e. la brecha del Producto estará en terreno negativo hasta finales de 2015) y las expectativas de inflación permanecen “bien ancladas” –lo cual ha sido el caso desde hace muchos años–, entonces Banxico podría reducir la tasa de referencia tan pronto como el 5 de septiembre (su próxima reunión), si el peso se aprecia significativamente frente al dólar, situación que puede ocurrir después de la aprobación de las leyes secundarias en materia energética.

Twitter: @G_Casillas