Opinión

Banxico, 'habemus dominus'

 
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EPN

La semana pasada el presidente Peña Nieto nombró a Alejandro Díaz de León como gobernador (dominus) del Banco de México.

En mi opinión, ya era muy claro que los participantes de los mercados empezaban a mostrar signos muy visibles de ansiedad al acercarse el día en el que el Dr. Carstens partiría a tierras helvéticas sin conocer a su reemplazo y que, por lo tanto, el nombramiento per se podía ser bien recibido. No obstante lo anterior, considero que la recepción rotundamente positiva se debió más a la persona nombrada. No es para menos cuando alguien logra una combinación de habilidades técnicas, credenciales académicas y experiencia relevante tanto en el Banco de México como en la administradora de las pensiones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (PensionISSSTE), en donde fungió como líder en la instrumentación de la reforma de pensiones del sector público al fundar y dirigir PensionISSSTE, así como responsable de la Unidad de Crédito Público de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) —en donde tuvo la oportunidad de ganarse el respeto y reconocimiento de la mayoría de los grandes inversionistas globales—, y dirigir el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), concentrados en una persona brillante, integra y afable como lo es Alejandro Díaz de León.

La semana que entra le toca al gobernador Díaz de León su primera decisión de política monetaria liderando una Junta de Gobierno que conoce muy bien, pero con la vacante de subgobernador que él mismo dejó y con algunas complejidades, que enumero a continuación:

(1) La mayoría de los analistas de bancos del sector privado considera que la Junta de Gobierno dejará la tasa de referencia en el nivel actual de 7.00 por ciento, mientras que los futuros de la tasa TIIE anticipan ya un alza de tasa de 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) con una probabilidad de poco más de 80 por ciento; (2) la inflación de la primera quincena de noviembre se ubicó 20 puntos base por encima de la mediana de estimados del mercado y aunque sea sólo una quincena, para algunos se ha puesto en entredicho la rapidez con la que se está dando la convergencia de la inflación anual al objetivo de 3.00 por ciento (la inflación anual en la primera quincena de noviembre se ubicó en 5.60 por ciento). En mi opinión, esto no es cierto dados los componentes responsables del incremento de la inflación de este año. Simplemente basta con observar que prácticamente dos tercios del incremento de la tasa de inflación anual en lo que va del año provienen de los incrementos en los precios de las gasolinas (el 'gasolinazo' de enero) y de los precios del gas LP, que también enfrentaron su liberalización a inicios del año. Asimismo, contribuyó un ciclo 'extraño' en los agropecuarios que han estado reflejando temas particulares de lado de la oferta. Así, el otro tercio se explica por alimentos procesados, mercancías y otros servicios, en donde considero que hemos observado presiones rezagadas de la depreciación del tipo de cambio. De hecho, las expectativas de inflación para finales de 2018 han estado 'ancladas' alrededor de 4.00 por ciento, tanto en las encuestas de analistas como en lo que descuentan los Udibonos, a pesar del incremento significativo de este año. Esto quiere decir que existe credibilidad en lo que dice nuestro Instituto Central respecto a que la inflación este año está experimentando varios choques de una sola vez y que no son presiones significativas de lado de la demanda que valga la pena atajar, máxime cuando Banxico ya ha incrementado la tasa de referencia en 400 puntos base desde diciembre de 2015; (3) la Comisión Nacional de Salarios Mínimos aprobó un incremento del salario mínimo de poco más de 10.00 por ciento. Cabe señalar que aunque este incremento es mucho más alto que el promedio histórico, es similar al del año pasado y observamos cómo no permeó a quienes ganan más de un salario mínimo, por lo que el efecto sobre la inflación fue muy pequeño; (4) a pesar de que se asume que la desaceleración del crecimiento económico que se observó en el tercer trimestre de este año tiene mucho que ver con las consecuencias de los sismos de septiembre, no queda claro si la economía se está enfriando de manera más estructural; y (5) si se desea apuntalar más el tipo de cambio ante riesgos como una potencial salida de Estados Unidos del TLCAN o un Banco de la Reserva Federal (Fed) más agresivo en torno al alza de tasas, por ejemplo, creo que no vale la pena 'gastar canicas' de una vez.

En resumen, considero que los factores que menciono hacen que la decisión no vaya a ser sencilla y que por ello la probabilidad de un alza de la tasa de referencia la semana que entra no sea baja. Sin embargo, debido a la explicación que comento acerca de los factores mencionados, pronostico que la Junta de Gobierno decidirá dejarla sin cambio.

Twitter y Facebook: @G_Casillas

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