Opinión

Banxico, entre halcones y palomas


 
La minuta de la más reciente reunión de política monetaria sugiere que el Banco de México (Banxico) está decidido a promover el crecimiento económico del país, pese a que por definición su prioridad es mantener la estabilidad del poder adquisitivo del peso.
 
El dinamismo de la economía mexicana en los dos primeros trimestres del año fue excesivamente lento en comparación con el crecimiento potencial en el corto plazo.
 
El debilitamiento se acentuó en el segundo trimestre y se dio de forma “más rápida y pronunciada” de lo que se anticipaba.
 
Al considerar que los riesgos a la baja para la actividad económica se han incrementado, el banco central deja ver que es conveniente acelerar el paso y en consecuencia ha aflojado la política monetaria.
 
Por eso, a principios de este mes inesperadamente disminuyó en 25 puntos base el nivel objetivo para la tasa de interés de referencia, a un mínimo histórico de 3.75 por ciento.
 
Voto dividido
 
Como se sabe, la decisión no fue unánime sino por mayoría, pues tres miembros de la junta de gobierno votaron en favor de la reducción en la tasa y dos, de mantenerla sin cambio.
 
La minuta refleja la división de opiniones sobre el cambio en la política monetaria, una lucha entre halcones –los dos que discreparon de la decisión– y palomas –los tres que aprobaron el relajamiento–, según algunos analistas.
 
Lo que no refleja es el sentido del voto individual del gobernador Agustín Carstens ni de los subgobernadores Roberto del Cueto, Javier Eduardo Guzmán, Manuel Ramos Francia y Manuel Sánchez.
 
Brecha del PIB negativa
 
En ausencia de presiones inflacionarias en el país, la intención de recortar la tasa es acelerar el ritmo del gasto agregado, en especial del consumo privado, que en el periodo abril-junio decreció 0.8 por ciento respecto del trimestre anterior.
 
El Banxico prevé que el crecimiento económico en 2013 sea considerablemente inferior a la proyección publicada en su más reciente Informe sobre la Inflación, el de abril-junio, en el que estimó una expansión del PIB de entre 2 y 3 por ciento.
 
De hecho, “la mayoría de los miembros de la junta señaló que la brecha del producto se encuentra en terreno negativo y que es previsible que se mantenga por debajo de cero al menos hasta 2014”.
 
El banco central también anticipa que el crecimiento correspondiente a 2014 se sitúe por debajo del pronóstico señalado en ese informe, de entre 3.2 y 4.2 por ciento.
 
Sesgo dovish
 
Con la decisión anunciada el 6 de septiembre, el Banxico adoptó claramente un sesgo paloma (dovish), pues se muestra más preocupado por el crecimiento económico que por la inflación.
 
Frente a esa sorpresiva medida, ahora el consenso de los analistas de mercados financieros prevé una baja adicional de 25 puntos base en la próxima reunión de política monetaria, decisión que se conocerá el 25 de octubre.
 
En la Encuesta Banamex de Expectativas del 20 de septiembre, la proporción de participantes que apoya un escenario de recorte ascendió a 68.2 por ciento desde 16.7 por ciento en la del día 5.
 
Empujón de la Fed
 
La expectativa se fortaleció después de que en su reunión del 17 y 18 de septiembre la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió mantener inalterado el ritmo de sus compras de activos.
 
Esa decisión, que también causó sorpresa en los mercados, pues esperaban que el banco central estadounidense empezara a reducir gradualmente su estímulo monetario,  incrementó la probabilidad de que el Banxico recorte nuevamente la tasa de interés clave.
 
Al mantener la Fed el estímulo monetario intacto, no se materializó el escenario de gran volatilidad en los mercados ni su consecuente impacto en México.
 
Esto le da al banco central margen para reducir la tasa de interés aún más y así contrarrestar el deterioro de la actividad económica.
 
Por lo pronto, el mercado de deuda gubernamental ya adelanta el recorte, pues ayer el rendimiento de los Cetes a 28 días descendió a 3.5 por ciento, nivel al que, probablemente, bajará la tasa del Banxico.
 
 
Twitter: @VictorPiz