Opinión

Banxico deja pasar oportunidad histórica


 
El pasado viernes 25 de octubre el Banco de México (Banxico) decidió reducir la tasa de referencia en 25 puntos base (0.25 por ciento), ubicándola en 3.5 por ciento, su nivel más bajo de la historia. A diferencia de la reunión de política monetaria pasada (6 de septiembre) –en la que Banxico sorprendió al mercado con una disminución de la tasa de referencia-, en esta ocasión el consenso entre analistas y lo que descontaba el mercado de futuros de la TIIE (Tasa de interés interbancaria de equilibrio) eran justamente 25 puntos base (pb). Asimismo, en esta ocasión la Junta de Gobierno fue muy explícita en cuando a movimientos futuros de la tasa de fondeo al comentar en el comunicado que acompaña la decisión que “…considera que no serán recomendables reducciones adicionales al objetivo para la tasa de interés de referencia en el futuro previsible…”.
 
Si bien creo que la claridad de la comunicación de la autoridad monetaria mexicana es meritoria, creo que esta vez la Junta de Gobierno del Banco de México dejó pasar una oportunidad histórica para disminuir la tasa de referencia todavía más. En mi opinión, “las estrellas están alineadas” para que nuestro instituto central tome ventaja de las condiciones de desaceleración económica de nuestro país, inflación históricamente baja, aunado a la oportunidad que está brindando el Fed al haber postergado el inicio de la disminución del retiro de estímulo monetario (tapering). En este sentido, los mismos miembros del comité de política monetaria comentaron en el comunicado que “…prevalece un considerable grado de holgura en el mercado laboral y en la economía en su conjunto…” y “…ante ello, se espera que prevalezca un amplio grado de holgura en la economía por un periodo prolongado…”. En cuanto a la inflación, mencionaron que “…se considera que el balance de riesgos para la inflación en el horizonte en que tiene efecto la política monetaria ha mejorado…”.
 
Asimismo, como comenté en este mismo espacio la semana pasada, hay varios cambios estructurales en la dinámica de la economía mexicana que en mi opinión, le permiten al banco central disminuir el diferencial entre la tasa de fondos federales del Fed (Fed Funds) y la tasa de referencia de política monetaria de México, a niveles más adecuados con la realidad económica de ambos países, sin poner en peligro ni la estabilidad de precios, ni los precios de los activos financieros. Entre estos cambios, se encuentran la superioridad relativa con la que México cuenta hoy en cuanto a las cuentas externas, en donde hoy otros países emergentes sufren por sus desbalances (e.g. Turquía, la India, Brasil). Asimismo, destaca que por primera vez en muchos años se observa una correlación positiva entre actividad económica e inflación –en donde una desaceleración económica viene acompañada por una disminución en la inflación-, a diferencia del pasado, en donde las acciones de política monetaria estaban limitadas porque una desaceleración económica estaba relacionada con mayor inflación, en mucho provocada por el alto traspaso que se observaba de la depreciación del tipo de cambio a la dinámica del INPC (Índice Nacional de Precios al Consumidor).
 
Por otro lado, considero que las preocupaciones que dejó ver la Junta de Gobierno en su comunicado respecto de los posibles efectos inflacionarios de la reforma fiscal que está a punto de ser aprobada por el Senado, no ofrecen un escenario por el que Banxico deba preocuparse en demasía. En este sentido, el grupo formado por el gobernador y subgobernadores del banco comentaron que “…las expectativas de inflación correspondientes al cierre de 2014 han presentado un ligero incremento en respuesta a los posibles efectos de las modificaciones fiscales sobre algunos precios relativos…”. En este sentido, por un lado, haciendo un análisis detallado sobre los nuevos o mayores impuestos que hasta el momento han sido aprobados (e.g. bebidas azucaradas, homologación del IVA en ciudades fronterizas y Quintana Roo), no creo que se observen presiones inflacionarias directas más allá de los 60pb. Por otro lado, creo que fue clave para la inflación no haber aprobado el IVA a bienes y servicios exentos, ni haberlo incrementado a los denominados “tasa cero” (i.e. IVA a alimentos y medicinas). De la misma manera, considero que el gasto contracíclico efectivo que gobierno federal implementará el año que entra será limitado y por lo tanto no será suficiente como para generar presiones inflacionarias significativas.
 
 
En suma, si bien creo que en los próximos dos años es posible que se alcance el objetivo de inflación de largo plazo del Banco de México de 3 por ciento, dejar la tasa de referencia en 3.5 por ciento en los próximos meses no necesariamente hará que se alcance dicho objetivo en el corto plazo. Asimismo, si se hubiera disminuido a niveles entre 2.75 y 3 por ciento, en mi opinión, no hubieran puesto en peligro la estabilidad de precios y por el contrario, el día en el que el Fed comience a subir la tasa de Fed Funds y que México -por ser una economía pequeña, abierta y altamente relacionada con EU-, tenga que subir también la tasa de referencia -al menos al mismo ritmo-, podría hacerlo desde un nivel más bajo, disminuyendo así los costos de fondeo de largo plazo para la economía mexicana.
 
 
Twitter: @G_Casillas