Opinión

Banxico debe entrar al quite para volver a crecer

Los funcionarios responsables de la marcha económica del país tuvieron días complicados la semana pasada, ya que los indicadores económicos siguen dando cuenta de la debilidad de la “recuperación”, por lo que los analistas siguen ajustando a la baja el pronóstico de crecimiento del PIB para este año.

La racha de malas noticias para todos los mexicanos comenzó el martes 6 de mayo cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) continúa presentando caídas anualizadas, en esta ocasión de -5.7 por ciento en el mes de abril. Con esto se ligan siete meses consecutivos con disminuciones anualizadas en este importante indicador, lo que da cuenta del sentir de la población en general.

Pero no sólo los consumidores se sienten desconfiados, sino también los productores. Ya que ese mismo día el INEGI también publicó el Índice de Confianza Empresarial (ICE), indicador que en el comparativo de abril de 2013 al mismo mes de este año observó una caída de -4.4 puntos. Y de este total, los empresarios del sector comercio observan una caída en su nivel de confianza de -5.2 puntos, los del sector manufacturero de -4.4 puntos, y los de la construcción en -2.1 puntos.

Ese mismo martes también se informó que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), encabezada por el amigo del régimen actual José Ángel Gurria, disminuyó el pronóstico de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano a 3.4 por ciento, un nivel cuatro décimas menor a la expectativa que hicieron pública en enero de este año.

El miércoles 7 de mayo el Banco de México (Banxico) publicó los resultados de su Encuesta sobre las Expectativas Económicas del Sector Privado, y en ella vemos que los analistas consultados esperan en promedio que el PIB nacional crezca este año apenas 3.01 por ciento, cifra por debajo del 3.9 por ciento proyectado por el gobierno federal.

Pero lo peor estaba apenas por venir. Ese mismo miércoles, el INEGI publicó las cifras de los indicadores cíclicos coincidente y adelantado correspondientes a febrero de este año, y éstas muestran que la economía nacional se encuentra por debajo de su tendencia de largo plazo de 100 puntos. Esto es indicativo de que la economía nacional se encuentra en fase recesiva y demuestra que en el arranque de este año continúa el mal desempeño económico observado en 2013.

Ante lo que esta última información podía provocar en las ya deterioradas expectativas de empresarios y consumidores, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, salió rápidamente a desmentir esta información señalando que la economía nacional no está en recesión, que siguen creándose empleos y que la actividad productiva crecerá a un mayor ritmo este año que en 2013, pues también están creciendo las exportaciones.

Respecto a lo que dijo el Secretario Videgaray, cabe señalar que en el comparativo de marzo de 2013 al mismo mes de 2014 el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aumentó en 500 mil 246 unidades, equivalente a un incremento de 3.1 por ciento. Si bien es una cifra muy por debajo de los requerimientos de creación de empleos de nuestro país, valdría la pena conocer cuántos de estos “nuevos” empleos son producto de las visitas de verificación de los inspectores del IMSS (empleos regularizados) y cuántos son verdaderamente nuevos empleos.

Respecto al tema del crecimiento de las exportaciones, cabe señalar que en el primer trimestre de este año las ventas al extranjero totales de México crecieron a tasa anual en 2.9 por ciento; pero de este total las manufactureras aumentaron 4.8 por ciento. Con este dato uno pudiera pensar que la industria manufacturera va viento en popa, pero la realidad es que las exportaciones manufactureras no automotrices se elevaron apenas 2.6 por ciento; y en este sentido es importante precisar que este tipo de exportaciones representan el 56 por ciento de las ventas totales de nuestro país al extranjero. Esto es indicativo de que el impulso del mercado externo a la industria manufacturera es limitado hasta este momento.

Por su parte, se debe señalar que de acuerdo con información publicada en el Banco de Información Económica (BIE) del  INEGI, en el primer bimestre de este año (información más reciente disponible), las exportaciones de “Textiles, artículos de vestir e industria del cuero” cayeron -3.6 por ciento, mientras que las de “Papel, imprentas e industria editorial” decrecieron -2.4 por ciento, las de “Química” registraron un decremento de -7.9 por ciento, mientras que las de “Minerometalurgia” registran una caída de -30.1 por ciento.

Esto resulta relevante si se toma en consideración que las cuatro ramas de actividad mencionadas en el párrafo anterior representan el 17.4 por ciento del total del empleo del sector manufacturero en México, por lo que el hecho de que exista un mercado interno deprimido en nuestro país, y que se estén registrando caídas en sus exportaciones, es indicativo de que muchos no comparten la idea de recuperación económica que señala el secretario Videgaray.

El escaso crecimiento de las exportaciones manufactureras no automotrices, y la limitada capacidad de nuestra economía de recuperarse, se explica en parte por la pérdida de competitividad ocasionada por la reciente revaluación del peso frente al dólar estadounidense. Y es que un peso fuerte (mientras naciones como China deprecian su moneda) merma la posibilidad de que las empresas nacionales incursionen en mercados externos y vuelve más baratas las importaciones.

Debe quedar claro que es difícil que los productos hechos en México puedan competir con los extranjeros, no por cuestiones de productividad, sino por el hecho de que en el periodo de abril de 2010 al mismo mes de 2014 el tipo de cambio pasó de 12.287 a 13.085 pesos por dólar; es decir, el dólar se encareció apenas 6.5 por ciento; pero en el mismo periodo el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en nuestro país aumentó 15.8 por ciento.

Esto implica que los precios del promedio de bienes en la economía mexicana crecieron más que el tipo de cambio, lo que provoca que las importaciones y productos extranjeros se hagan relativamente más baratas, mientras que los productos hechos en México se hacen relativamente más caros. Todo esto se traduce en que los exportadores tengan mayores dificultades para vender sus productos en el extranjero y provoca una mayor entrada de productos importados a nuestro país, desplazando así la producción nacional y moviendo las fuentes de empleo de México hacía otros países, en especial a China.

Dados los puntos mencionados líneas arriba, y que la inflación anualizada se ubicó en 3.50 por ciento en el periodo de abril de 2013 al mismo mes de 2014, es importante que el Banco de México ajuste ya su política monetaria de manera que coadyuve al crecimiento de la economía real. Es verdad que el mandato constitucional del Banxico es preservar el poder adquisitivo de la moneda (controlar la inflación), pero también es cierto que la economía lleva ya más de un año sumida en un estancamiento del cual ni la Secretaría de Hacienda ni la Secretaría de Economía la han podido sacar.

Así pues, el Banco de México debe sumarse a los esfuerzos para que México vuelva a crecer, y para ello se requiere un tipo de cambio competitivo, lo cual se puede obtener con una política monetaria más laxa.

México padece estancamiento económico y la delincuencia no disminuye, producto de la escasez de oportunidades de empleo para muchos mexicanos. La SHCP y Economía han demostrado que no pueden solos con el paquete; por eso el Banxico debe entrar al quite, el no hacerlo sería una irresponsabilidad con los millones de mexicanos sin empleo. Y pues ya es momento de que los Legisladores Federales vayan subiendo el tema de ampliar el mandato del banco central a la Agenda Legislativa con el fin de transformar al Banxico en un ente moderno que coadyuve al crecimiento económico y no sólo lo obstaculice con el pretexto de controlar la inflación.

*Director General GAEAP


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