Opinión

Banxico: amplio espacio para recortar


 
Esta semana el Banco de México sostendrá su reunión regular de política monetaria y el viernes 25 de octubre, la Junta de Gobierno anunciará su decisión sobre el nivel de la tasa de referencia. Después del sorpresivo recorte de 25 puntos base (pb) en la reunión anterior (6 de septiembre), los analistas de los principales bancos y corredurías, así como los participantes del mercado han estado debatiendo si Banxico llevará a cabo reducciones adicionales de la tasa de referencia y si es así, cuándo y en cuánto. El consenso entre analistas, así como lo que el mercado de derivados de la TIIE (tasa de interés interbancaria de equilibrio) tiene descontado, es que nuestro instituto central reducirá la tasa de referencia en 25 puntos base. Esto llevaría la tasa de referencia a su nivel mínimo histórico de 3.5 por ciento. No obstante lo anterior, creo que existe una alta probabilidad de que la Junta de Gobierno del Banco de México decida reducirla en 50 pb. Pero más importante aún, considero que existen condiciones para que se pueda disminuir la tasa de referencia todavía más (75 a 100pb). Esto no necesariamente tendría que suceder en una misma reunión de política monetaria.
 
 
Entre los argumentos más relevantes para considerar reducir la tasa de referencia se encuentran dos de carácter cíclico, uno de coyuntura y dos más de carácter estructural que, en mi opinión, permiten pensar que Banxico tiene un amplio espacio para reducir la tasa de fondeo.
 
 
Elementos cíclicos: (1) Evidente desaceleración económica, en donde el consenso entre analistas encuestados por el mismo Banco de México sobre el pronóstico de crecimiento del PIB para 2013, ha sido revisado consistente y significativamente a la baja (de 3.5 a inicios del año, a 1.4 por ciento, en la última encuesta); y (2) la inflación ha disminuido de 4.8 por ciento en septiembre de 2012, a 3.4 por ciento actualmente. Asimismo, la inflación subyacente -que excluye precios de agropecuarios y energía, así como tarifas reguladas por el gobierno y que por la volatilidad de estos componentes, dicha exclusión ofrece una mejor visión sobre la tendencia de la inflación de mediano plazo-, está en niveles mínimos históricos por debajo del objetivo de inflación de largo plazo del Banco de México de 3 por ciento.
 
 
En mi opinión, el factor de coyuntura es el retraso de la reducción del retiro del estímulo monetario del Fed (tapering), que se anticipaba para el pasado 18 de septiembre, pero que el comité de política monetaria del banco central de EU decidió posponer hasta nuevo aviso. Una vez que el tapering comience será muy difícil para los bancos centrales de mercados emergentes --sobre todo los que tienen una mayor relación económico-financiera con EU--, puedan llevar a cabo un relajamiento de su política monetaria. Este retraso vuelve a abrir una “ventana de oportunidad” para que Banxico pueda continuar disminuyendo la tasa de referencia, sobre todo con los factores cíclicos anteriormente mencionados y a la luz del sorpresivo recorte de tasa de septiembre.
 
 
Por último, creo que vale la pena destacar dos cambios estructurales que le permitirían a Banxico comprimir el diferencial entre la tasa de referencia y la tasa de fondos federales del Fed (Fed funds), en otras palabras, reducir el diferencial entre las tasas de interés de política monetaria de México y EU: (1) Inflación baja y estable, que ha sido posible gracias a la recientemente festejada autonomía del Banco de México, así como de observar finanzas públicas sanas y haber adoptado un régimen de tipo de cambio flexible; y un fenómeno más reciente (2) correlación positiva entre actividad económica e inflación. Si bien esto es lo que encontramos en los libros de texto, hasta 2010 no estaba presente en México. De hecho, la correlación entre estas dos variables era negativa, es decir, cuando la actividad económica se desaceleraba, la inflación aumentaba y viceversa. El punto clave aquí es que cuando la correlación entre la actividad económica y la inflación era negativa, restaba poder de acción al Banco de México ante una desaceleración económica, porque ésta no venía acompañada de menor inflación. Ahora que la correlación de 2010 a la fecha es positiva, este nuevo paradigma ofrece condiciones para que la autoridad monetaria pueda reducir la tasa de referencia.
 
 
¿Cuánto más se puede reducir? Hay varias maneras de contestar la pregunta, pero llevando a cabo diversos análisis de los diferenciales entre las tasas de interés entre México y EU de equilibrio en el largo plazo, sin duda hay espacio más allá de 50pb. Veamos qué decide la Junta de Gobierno este viernes tanto en torno al nivel de la tasa de referencia, como el “tono” del comunicado.
 
 
Twitter: @G_Casillas