Opinión

Bandidaje organizado

El próximo mes de julio habrá elecciones en sólo dos estados: Coahuila y Nayarit. En todo 2014 no habrá más comicios en todo México. Desde el punto de vista electoral, se trata pues de un año tranquilo. En el caso de Coahuila serán para renovar la legislatura local. Pero además, para que el proceso pase más inadvertido, la campaña, ya de por sí corta en tiempos, será exactamente durante el Mundial de soccer.

Conforme al sistema mixto que prevé la Constitución, el Congreso estatal coahuilense se conforma por representantes electos según el principio de mayoría relativa, que es el componente que predomina; y se complementa con legisladores electos de acuerdo al principio de representación proporcional, los famosos “pluris”. De los primeros son 16 diputados y de los segundos 9, para sumar 16.

De acuerdo a lo que dispone la Constitución, ningún partido puede tener 17 o más diputados, que representan las dos terceras partes del total. El propósito de esta disposición es evitar que un solo partido disponga de la mayoría calificada que le permita reformar la Constitución por sí mismo, así como tomar las decisiones graves para las que se exige mayoría calificada de las dos terceras partes del voto de los legisladores.

Pues bien, para burlar esta disposición, el PRI en Coahuila ha llegado a extremos inconcebibles. Ha echado mano de auténticas aberraciones. Pero además con un cinismo de campeonato que uno no se explica cómo es que no provoque entre la población, aun en la de fuera de Coahuila, una irritación tan grande que tire esta maniobra grotescamente chapucera y gandalla que ahora reitera el Moreira II y su círculo, para seguir con el esquema del anterior autócrata, que no es otro que su propio hermano Humberto.

No, nada de eso, ahí están ambos y los priistas tan campantes como siempre. E incluso se atreven, con su caradura, a través de corifeos obviamente, a defender con falsedades y sofismas el esquema que han armado para minimizar, vía la subrepresentación legislativa, a la auténtica oposición. Y claro, sobrerrepresentarse ellos al crear a discreción partidos satélites que sirven para tal finalidad. Y todo ello gracias a una autoridad estatal grosera y burdamente parcial, además de corrupta a tope.

Vayamos por partes. Primero, la legislación local establece una fórmula para la asignación de diputaciones de representación proporcional (que de ésta sólo tiene el nombre), diseñada especialmente para perjudicar a la oposición mayor y beneficiar a los partidos morralla, expresamente creados para ello. Su aplicación reiterada ha puesto en evidencia que así es. Por eso en la legislatura que está por concluir, el PAN sólo tiene el 8 por ciento de los diputados, a pesar de que oficialmente obtuvo el 35 por ciento de la votación. En serio, ¿se puede llamar a esto “representación proporcional”?

Claro, se pueden ganar diputaciones de mayoría, pero es tal el control y el dinero que se pone en juego, que hasta ahora el electorado independiente no ha podido obtener esos triunfos. Pero curiosamente sí los logra cuando se trata de elecciones federales. Qué casualidad.

Segundo dato, resulta cuando menos sospechosa la forma como proliferan en Coahuila los partidos con registro local. En total son siete. El objetivo no es otro que distribuir casi de regalo las diputaciones mal llamadas de “representación proporcional”, con lo cual se evita que la verdadera oposición las obtenga.

Y el tercer elemento de este esquema odioso, en el sentido que daban los romanos a esta palabra desde el punto de vista político, ya quedó dicho. Consiste en disminuir, en abaratar, el porcentaje de la votación para tener “derecho” a las diputaciones “pluris”. Apenas el 2 por ciento. Y en caso de no obtenerlo, el PRI generosamente se los cede a través de convenios que celebra con esos “partidos”.

Cuando uno se pone a reflexionar de que alguien sea capaz de inventar y poner en la ley este tipo de truculencias para el “agandalle”, no queda más que recordar cuánta razón tuvo San Agustín cuando expresó que el gobierno no es otra cosa que bandidaje organizado. Como lo hemos comprobado en Coahuila hasta el cansancio con el caso de los Moreira.