Opinión

Bancos, unos dicen hola
y otros adiós

 
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Itaú

Unos llegan y otros se van. Hoy más que nunca el sistema bancario mexicano –integrado por 46 instituciones en operación– se encuentra activo, ya que están en proceso de entrar dos nuevos bancos más, los cuales tienen un origen muy opuesto. Uno estaría integrado prácticamente de capital 100 por ciento nacional y el otro de origen extranjero.

Así es, uno podría ser un banco que tenga como origen una unión de crédito. Cabe recordar que este tipo de intermediarios, en su mayoría, opera de forma exitosa, y hay algunos que son mucho más grandes que un banco por el número de socios y operaciones que realizan.

Sin embargo, ya como bancos (al menos la historia reciente) su experiencia no ha sido muy buena. Sólo hay que recordar la revocación de la autorización para operar de Banco Bicentenario el 23 de julio de 2014. Esta institución tenía como origen la exitosa Unión de Crédito Nuevo Laredo, en su mayoría agentes aduanales que bajo esa figura fue una de las mejores y que optó por transformarse en un banco. Con la historia que ya se conoce, en menos de dos años quebró. Una de las principales fallas fue el plan de negocio, que fue mal diseñado.

En marzo de 2014 Banco Progreso Chihuahua recibió la autorización para operar, naciendo precisamente de la fusión de las entidades financieras Unión de Crédito Progreso, Akala Sofipo y Única Casa de Cambio. Pero a dos años no han podido arrancar operaciones al seguir en el proceso de validación por parte de las autoridades, ya que, obviamente, revisan paso a paso a fin de evitar cualquier fracaso.

El origen del banco es la unión de crédito que fue una de las primeras, por ejemplo, en instalar cajeros automáticos en el norte del país bajo esa figura, además de que siempre se destacaron por sus buenos números y manejos.

El arranque de operaciones podría estar cerca. Finterra, de origen Sofipo, tardó también casi dos años en iniciar. Banco Progreso pretende dar servicio de banca y crédito a micro, pequeña y mediana empresas (Mipymes), atender a la industria agroalimentaria, a personas físicas de segmento socioeconómico medio y medio bajo, así como entidades financieras no bancarias.

Así, mientras unos buscan llegar hay otros que se despiden, como Deustche Bank México, que se estima tarde alrededor de un año para concluir sus operaciones en el país, ya que se encuentra en venta. El otro que no llegará es Itaú, de origen brasileño, que obtuvo licencia como casa de bolsa apenas hace un año y estaba en busca de una oportunidad para adquirir algún banco, pero que tras la crisis que vive ese país decidió salir y concentrarse en los mercados en donde ya opera, por lo que también se encuentra en venta esa licencia.

Y hablando de bancos nuevos, esta semana Banco Sabadell –que decidió iniciar operaciones de cero– tendrá su fiesta oficial de arranque a la que asistirá Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell; Jaime Guardiola, consejero delegado; y Francesc Noguera, director general para México. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus

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