Opinión

Bancos listos para prestar,
pero a partidos políticos

1
 

 

ME. Bancos listos para prestar… pero a partidos políticos.

Para un banco, prestar dinero para financiar actividades productivas o para que una persona pueda salir de un problema -o darse esos pequeños lujos- es parte de su labor. Tan es así que los bancos serán evaluados por las autoridades financieras del país para determinar si cumplen o no con la función para la cual recibieron una autorización para operar como banco, aunque los resultados los sabremos hasta el 2016.

El secreto bancario impide que se pueda conocer a quién y cuánto financió a una empresa o persona, salvo que haya procesos en marcha y sea ordenado por una autoridad, se revela el dato. En el caso de estados y municipios, al estar calificados algunos créditos, son conocidos públicamente.

Pero hasta ahora poca información se tiene sobre el financiamiento que reciben los partidos políticos de los bancos, si no es porque el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) reveló la semana pasada que está en trámites para obtener una línea de crédito hasta por 150 millones de pesos con el banco Interacciones, supuestamente para poder pagar las multas que le ha impuesto el Instituto Nacional Electoral (INE).

Interacciones tiene como presidente del Consejo de Administración a Carlos Hank y como director general a Carlos Rojo.

El banco se distingue por financiar principalmente a estados y municipios. Es su especialidad. Pero resulta que también a partidos políticos.

Por más de 13 años han analizado y financiado a los principales partidos políticos, aunque no discriminan, ya que también han ayudado a partidos pequeños. Claro, siempre y cuando cumplan con todo los requisitos que les piden a los demás clientes, esto según algunos conocedores del tema.

Sin hacer ruido, los partidos políticos son muy buenos clientes del banco y tienen “líneas abiertas” con la institución, que algunos han ejercido y otros las tienen ahí “por si se ofrece”.

Obviamente, en un sistema como el que tenemos, las jugosas prerrogativas han servido de fuente primaria de pago en todos y cada uno de los casos. Es decir, es la “garantía de pago”. Tal como sucede con las participaciones federales que reciben los estados y municipios, hay forma de cobrarles.

El riesgo puede ser menor con estos “clientazos”, que en pleno proceso electoral tienen la cartera llena de recursos, por lo que -se asegura- “es normal” financiar a un partido, como a un gobierno, o a una persona, ya que si el riesgo se mide de forma adecuada, se arman los expedientes tal como los pide la autoridad.

Otros bancos también tienen entre sus clientes a los partidos políticos, porque prestarles resulta un buen negocio, ya que no hay que olvidar que también al financiar un partido político, sus candidatos, por ejemplo, en un estado y municipio, si ganan la elección, se perfilan a ser un cliente más del banco. Un negocio redondo va ganando clientela a futuro. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

También te puede interesar:
Diálogo fructífero; ahora a la espera de acciones
HSBC busca jóvenes para pruebas piloto
Banqueros divididos