Opinión

Baltimore

1
   

    

Nuevas manifestaciones se registraron en la zona oeste de Baltimore. (Reuters)

A casi una semana de eventos violentos, toques de queda, protestas, manifestaciones y decenas de artículos en el Times, el Post y otros cientos de medios norteamericanos, los lamentables sucesos de Baltimore dejan claras lecciones sobre la historia reciente de Estados Unidos.

1. El “gap” racial está lejos de cerrarse. A 50 años de la lucha por los derechos civiles y la equidad racial del Dr. Martín Luther King, los norteamericanos conservan graves prejuicios raciales en su concepción cultural, su convivencia social y, especialmente, en la distribución del empleo, la riqueza, los recursos y las posibilidades.

2. Esta diferencia racial se refleja en la economía; o es la economía estratificada y diferenciada la que se refleja en el mosaico racial. La población afroamericana tiene menos acceso al empleo, menos acceso a salarios remunerados, una minúscula posibilidad de ascenso laboral y muy reducida participación en negocios propios, comercios, establecimientos y en consecuencia a crédito y financiamiento bancario.

3. En la mítica tierra de las oportunidades, la que permitió –ya lejos en el siglo XX– que comunidades de inmigrantes europeos, algunos, muy pocos hispanos, pudieran crecer y florecer en su territorio y sistema económico, la comunidad afroamericana parece una auténtica inmigrante en su propia tierra. Señalada, marginada, con enormes prejuicios sociales en su participación comunitaria.

4. Las negros en las cárceles norteamericanas doblan el porcentaje de blancos-sajones o hispanos-latinos. Son acusados de más delitos y duplican las poblaciones carcelarias. Las fuerzas policíacas locales en múltiples estados y ciudades han reaccionado con exceso de fuerza, brutalidad, e incluso con conductas criminales que han sido pasadas por alto una y otra vez por jueces, comités de vigilancia y alcaldes. El reclamo afroamericano tiene sustento y pruebas fehacientes de sus demandas.

5. El prejuicio racial es más sólido y extendido que las evidencias en muchas investigaciones policíacas. Los agentes reaccionan o sobrereaccionan a partir de la raza y el aspecto del sospechoso. Hay casos repetidos en comunidades y distritos que demuestran la inclinación de fallos y decisiones.

6. La comunidad afroamericana no ayuda a eliminar o disminuir este prejuicio racial. Más allá de los datos carcelarios o delincuenciales, basta revisar los abandonos de escuela o el porcentaje de graduados de estudiantes de color que alcanzan finalizar el high school.

7. A pesar de contar con un presidente de color, y de demostrar una supuesta “apertura” y avance cultural al haber votado mayoritariamente a Barack Obama por dos periodos en la Casa Blanca, los círculos conservadores siguen haciendo mofa y burla racial de su presidente. Es un señalamiento que supera las diferencias políticas y hace lastimosos comentarios acerca de su capacidad por su origen y su raza.

8. La Unión Americana es menos “unión” que nunca en los últimos 50 años. Porque los hechos de Baltimore y los de Ohio, y los de Arkansas demuestran todos los días que la población de color sigue siendo considerada de segunda en el país de las libertades y la “igualdad”.

Según una investigación del Pew Hispanic Center, el nivel de confianza depositado en general a los hispanos frente a los negros ha variado en los últimos 30 años a favor de los hispanos, especialmente en posiciones de servicios: alimentación (repartidores, meseros, limpia pisos, limpia vidrios, dependientes, etcétera) en más de 32 por ciento.

9. Según el Black Caucus en el Congreso, a un ciudadano de color le cuesta el doble de esfuerzo poner un negocio, obtener un crédito, ganarse un título universitario. El sistema –afirma el grupo de congresistas de color– le exige más a un afroamericano que a un ciudadano blanco.

10. Baltimore ha exhibido, de forma cruel y violenta, las diferencias raciales y económicas de una comunidad que no está en igualdad de circunstancias y oportunidades al del resto del país.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
¿Y los islamistas en México?
Hillary, una vez más
Irán y Estados Unidos: nueva era