Opinión

Bajan las aguas y sube la cloaca


 
La devastación causada por los ciclones “Ingrid” y “Manuel” no tiene precedentes. Es la mayor tragedia meteorológica que ha sufrido nuestro país en toda su historia.
 
Conforme bajan las aguas y se conoce la verdadera dimensión de los daños, surge la cloaca. No me refiero a las aguas fétidas, contaminadas con toda clase  de cosas, principalmente cadáveres de personas y animales, víctimas de la naturaleza.
 
Los vivos, quienes a pesar de todo lograron salvar la vida, son doblemente víctimas: son víctimas de la naturaleza y de la corrupción.
 
En octubre de 1997, el huracán “Paulina”, categoría 4, golpeó sin piedad la costa del Pacífico, principalmente a Guerrero y Oaxaca. Las ráfagas de viento y lluvia de hasta 240 kilómetros por hora arrancaron la peluca, el vestido y deslavaron el glamoroso maquillaje de Acapulco, dejando su verdadero rostro al descubierto: el de los asentamientos irregulares; el de las calles sin pavimento; el de los drenajes a cielo abierto; el de la inseguridad; el de la pobreza y la miseria; el de la enorme corrupción.
 
Ernesto Zedillo era Presidente de México, y el gobernador interino de Guerrero era Ángel Heladio Aguirre Rivero, priísta en aquel final de la década de los 90. “Paulina” dejó cerca de 400 muertos y 300 mil damnificados. Después del golpe de “Paulina”, ya nada fue igual en Acapulco.
 
Fue tan evidente la corrupción y la miseria que entonces azotaban a Acapulco, que Ángel Heladio Aguirre Rivero prometió no volver a permitir que se construyeran más asentamientos en zonas de peligro. De esa tragedia y de esa promesa surgió Ciudad Renacimiento, un barrio populoso de Acapulco donde se reubicó a muchos de los damnificados del “Paulina”. En su nombre lleva la memoria de aquella tragedia y de lo que no debía volver a pasar.
 
Pero pasó de nuevo.
 
Hoy, Ciudad Renacimiento se encuentra bajo las aguas. Es una de las muchas zonas de Acapulco y de todo Guerrero, devastadas por el azote del clima, esta vez llamado “Manuel”.
 
Hoy, otra vez, Ángel Heladio Aguirre Rivero es gobernador de Guerrero, ahora bajo el cobijo del PRD, PT y Convergencia, y la destrucción por las aguas de “Manuel” es mayúscula.
 
Hoy, otra vez, aquel vestido y maquillaje maltrechos de Acapulco fueron arrancados por los vientos huracanados de 120 kilómetros por hora.
 
Hoy, otra vez, se construyeron zonas habitacionales, hoteles y centros comerciales en zonas de riesgo. Principalmente en la lujosa Punta Diamante.
 
Hoy, otra vez, vemos que las promesas no se cumplieron.
 
Hoy, otra vez, comprobamos que la corrupción lo puede todo.
 
Sólo me pregunto: ¿hoy, otra vez, los responsables quedarán impunes?
 
Hasta el lunes.
 
Twitter: @cachoperiodista