Opinión

Babatz es el que necesitamos

Qué maravilla atestiguar que existan emprendedores con visión de largo alcance como Adolfo Babatz, el fundador de Clip, la empresa de soluciones tecnológicas para procesar pagos a través de teléfonos inteligentes en México.

Babatz es un joven que decidió migrar al área de San Francisco para contagiarse de las capacidades del Silicon Valley, y desde ahí lanzó el año pasado su aplicación para que cualquier teléfono se convierta en una terminal punto de venta, útil para cualquier comercio.

Clip no es la única empresa que ha creado un aparatito que se adapta a celulares a fin de habilitarlos para cobrar con tarjeta de crédito. No obstante, sí es la que con mayor claridad ha entendido algo muy sencillo: para detonar más pagos con tarjeta había que hacer la operación de manera transparente, generando confianza al consumidor.

Esto es un gran reto en el país, toda vez que cualquier persona pensaría que dar la tarjeta de crédito en un pequeño changarro que no parece siquiera contar con una cuenta bancaria, implicaría que nos clonaran el plástico, o algún otro riesgo similar.

Babatz resolvió eso con la tecnología, garantizando la seguridad; pero también con el diseño: el pequeño aparatito que se inserta en el teléfono es de colores naranja y blanco, con lo cual, afirma, se aleja la idea de que la transacción electrónica se realizaría en una “caja negra”, que fácilmente podría ser asociada a una clonación o a un fraude con nuestra tarjeta. Su “clip” naranja genera confianza, afirma.

Tanta, que ya se convirtió en el mecanismo preferido para transacciones electrónicas de Omnilife, la empresa de Jorge Vergara que tiene miles de vendedores asociados y que con “Clip” podrán cobrar con tarjeta. Es, por supuesto, muy positivo que Vergara hubiese confiado en Babatz, y que dos empresas mexicanas de clase mundial (la de Babatz lo es, aunque sea pequeña), unan fuerzas para incrementar su mercado.

Otra empresa que también tiene un aparatito para insertar en los teléfonos móviles es Pagofácil, de Eugenio Perea, que también promete seguridad en la transacción y la posibilidad de masificar las terminales punto de venta. Pero Babatz parece tener planes muy veloces. Su equipo es de 14 personas, la mayoría de los cuales opera en México, mientras que los demás están en California.

Escasean los Babatz en el país. Escasean quienes con espíritu emprendedor no sólo quieren poner un restaurante, comprar una franquicia o vender un producto indiferenciado. Nada de malo hay en ello; pero vaya que son escasos los que tienen la mira puesta en soluciones de carácter global. Eso sí: estos emprendedores escasos son los que cambiarán el panorama empresarial del país en un par de décadas.

Twitter: @SOYCarlosMota