Opinión

Ayudadotas

Carlos Romero Deschamps ha sido un legislador plurinominal, literalmente, porque además de haber formado parte de muchas nóminas –dicen sus detractores–, ha sido tres veces diputado y dos veces senador sin necesidad de acudir a las urnas.

En esas poco más de dos décadas nadie le conoce al legislador tamaulipeco una iniciativa que pudiera presumir.

Desde la caída de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, el liderazgo del sindicato petrolero ha hecho de todo para conservar los privilegios que rayan en lo absurdo. Y si en algún momento se presumió que el voto magisterial se colocaba como moneda de cambio, el voto petrolero tampoco canta mal las rancheras.

Además de los escándalos de los viajes y el Ferrari de los hijos de Romero Deschamps, están profusamente documentadas las partidas presupuestales que otorga Pemex a su sindicato, entre lo que destacan las “ayudadotas” para los festejos relacionados con los desfiles del Primero de Mayo –que ya ni existen–, los dedicados a los festejos del aniversario de la expropiación petrolera y las generosas aportaciones a las actividades deportivas (pants, camisetas, gorras y tenis incluidos).

Eso es lo de menos cuando se revisan las cuentas públicas de lo que reciben como apoyo directo –a secas– los integrantes del Comité Ejecutivo del Sindicato, que no bajan de 80 millones de pesos al año; tampoco de las cantidades que canaliza la empresa para subsidiar los viajes de los dirigentes, que se dan vida de jeques.

La Cámara de Diputados discutirá esta semana cambios en los términos del contrato de los trabajadores de Pemex, a ver si se hacen efectivos.

El dirigente del sindicato petrolero concluirá su gestión hasta 2018, ¿o adelantará su costoso reloj?

Tiempo extra

Como van las cosas, los diputados podrían terminar de votar las reformas secundarias el 3 o 4 de agosto, y los senadores darles la última manita por ahí del 5 y 6 de este mismo mes.

Ya casi nadie apuesta a que todo quede en julio, pero antes del 15 de agosto, sin duda.