Opinión

Ayotzinapa ¿Qué podemos esperar?

Cuarenta y tres normalistas levantados el 26 de septiembre cuya suerte ¿vivos o muertos? no se conoce hasta la fecha en la que se ha escrito este artículo.

Justificado escándalo nacional con graves repercusiones a nivel internacional, cuyos medios de comunicación han dado amplia cobertura a este hecho criminal. El prestigio de México ha quedado severamente cuestionado.

Involucramiento directo del ahora ex presidente municipal de Iguala y reo de la justicia y su esposa, quienes militaban en las filas del PRD, junto con sus más cercanos colaboradores y fuerzas destinadas a la protección de la sociedad civil.

Conforme avanzan las investigaciones, se encuentra también el involucramiento del crimen organizado –representado particular pero no exclusivamente por los llamados “Guerreros Unidos” y “Los Rojos” - que opera con gran impunidad y en colusión con una parte significativa de las autoridades del Estado.

El caso que ahora nos ocupa es grave, muy grave, pero también lo son la producción de droga, la proliferación de grupos de narcotraficantes, y las olas de secuestros y extorsiones que desde tiempo atrás han afectado a la sociedad guerrerense, particularmente a los empresarios de Chilpancingo.

Y podríamos continuar con una lista interminable de agravios sin consecuencias, debido a un sistema de justicia ciego y sordo, indiferente a los reclamos ciudadanos, así como a la podredumbre de una parte importante de las fuerzas políticas que operan en la plaza.

Yo, como ciudadano, pregunto


¿Qué responde el PRD –y también el PRI y el resto de los partidos- por la designación de candidatos a puestos públicos, notoriamente ligados al crimen organizado? ¿No investigan sus antecedentes antes de postularlos? ¿No les piden cuentas por su actuación?

¿Por qué han permitido las autoridades, tanto locales como nacionales, la espantosa corrupción por la que atraviesa Guerrero cuyo motor principal ha sido la impunidad en la que se desenvuelven los ladrones, narcotraficantes y asesinos? ¿Por qué no actuaron a tiempo para evitar su proliferación?

¿Desconocen las autoridades locales las decenas de organizaciones de la sociedad que operan al margen de la ley? ¿Por qué no atendieron debidamente las denuncias que por ejemplo les presentó en su momento la Coparmex de Chilpancingo?

Yo, como ciudadano, les digo

El daño que se ha causado al Estado de Guerrero -y al país en general- por los hechos ocurridos, es incalculable, en vista a que una fuente de ingresos importante es el turismo, y éste se retrae cuando la inseguridad hace acto de presencia.

La ciudadanía pone en tela de juicio la capacidad del gobierno para atender una de sus más importantes responsabilidades: ofrecer a la ciudadanía seguridad en sus bienes y en sus personas.

La prioridad más alta es la de encontrar vivos a los jóvenes secuestrados y ofrecer una explicación creíble a estos hechos tan lamentables.

El narcotráfico se ha infiltrado en el sector público y en el sector privado en un extenso territorio de nuestro país. La guerra en contra de ellos pareciera que la van perdiendo las autoridades ¿Cómo logrará controlarse esta delicadísima situación tanto a nivel del Estado de Guerrero como a nivel nacional?

Yo como ciudadano manifiesto

Mi severa crítica al PRD y en general a los partidos políticos, quienes trabajan para sus intereses políticos en ocasiones inconfesables y se olvidan de la ciudadanía a la que debieran responder. Su desprestigio actual está plenamente justificado.

Mi preocupación por la suerte del Estado de Guerrero y de nuestro país en general, urgido de crecimiento económico para ofrecer oportunidades de empleo digno a la población, crecimiento que sólo se puede generar si existe un ambiente de plena seguridad y confianza garantizado por las autoridades.

La confianza de la sociedad no sólo en las autoridades locales, sino también en las federales, incluyendo a los tres poderes de la Unión, se ha visto severamente cuestionada por estos actos violentos.

El riesgo es inminente de que estos lamentables acontecimientos sean aprovechados por las fuerzas más obscuras que hostigan a la nación, atacando a las instituciones y provocando una situación caótica en la cual ellos sean los beneficiados.

Yo como ciudadano propongo

• Que no nos dejemos arrastrar por el pesimismo y la indignación que provocan todos estos hechos para no caer en la descalificación radical del orden institucional y del proyecto modernizador impulsado por las reformas, haciéndoles así el juego a delincuentes que se presenten como “salvadores de la patria”

Que exijamos a las autoridades y las instituciones del Estado de Guerrero que cumplan con su deber, que presenten un programa detallado, con objetivos concretos a alcanzar, para recuperar el Estado de Derecho en los municipios y en el Estado, y establezcan un compromiso claro y verificable ante la sociedad para depurar las instituciones. Quienes no estén capacitados, que renuncien.


Que se extirpe cualquier movimiento encauzado al ataque a las instituciones y a la entronización de grupos guerrilleros deseosos de aprovechar los lamentable hechos que han acontecido. Todo ello debe lograrse a partir de la legitimidad ganada gracias a haber dado respuesta satisfactoria y basada en el Estado de derecho a la crisis de los normalistas.

Que la ciudadanía de Guerrero pase de un papel crítico y negativo a una acción constructiva, organizada y exigente a partir de los municipios de ese Estado y den un ejemplo de los que es capaz la sociedad cuando, en coordinación con las autoridades debidamente constituidas y capaces de cumplir con su responsabilidad, actúan en beneficio del bien común.

Es el momento de transformar un problema grave, sin duda, en una oportunidad para que la ciudadanía tome el papel que le corresponde, se alíe con las autoridades dignas de ese nombre, impida el avance de las fuerzas negativas y destructoras y reconstruya el Estado de Derecho sobre el cual deben funcionar las instituciones.

Se dice fácil, es muy difícil, pero no hay imposibles.