Opinión

Axa, el SAT y la Farmacia San Pablo

La última vez que utilicé los servicios de mi aseguradora Axa tuve que activar un “contacto” para que me ayudara a tramitar un reembolso.

Formatos fueron y vinieron, y algo se logró. No puedo decir que quedé inconforme, pero sí que me habría gustado que fuera sencillo desde el principio. Ahora estoy en una situación en la que debo tramitar otro reembolso y tengo miedo, tengo mucho miedo.

La razón de mi miedo tiene que ver con el ajuste fiscal que hemos vivido, y que hace potencialmente más complejo reclamar un seguro. Hay varias “capas” de complejidad”: los médicos se han vuelto reticentes a emitir comprobantes fiscales; los hospitales (el de mi preferencia es el Español), amenazan al paciente para que no se equivoque en los datos de facturación que provee, so pena de no cambiar ni una sola factura tras haber emitido la primera; las farmacias (mi preferida es la San Pablo) tienen sistemas tortuosos para emitir facturas, y no queda claro a qué correo electrónico se irán, lo que dificulta dar seguimiento a un reembolso. Ayer una señorita en una sucursal de farmacia me dijo que “el sistema está lento”. ¿Resultado? No tengo la factura a nombre de Axa que seguramente me exigirán. Así, acumulo gastos y estoy financiando a la aseguradora.

No sé si el jefe del SAT, Aristóteles Núñez, esté consciente de los enormes costos de transacción que hay para que cuadren las cosas en algunos tramos del sistema económico. El caso de los seguros es de los más onerosos. Aparentemente lo está, y por ello se han instrumentado mecanismos en línea para tributar. No obstante, la exigencia de las aseguradoras para otorgar credibilidad al reclamo de un cliente acaba de recibir un entramado de complejidad aún mayor con el tema de la facturación electrónica obligada.

La Condusef recibe más de 2 mil 500 reclamos contra aseguradoras cada mes. El más recurrente es el incumplimiento del contrato. Aba, Axa y GNP son las aseguradoras mejor calificadas en una tabla de este órgano gubernamental. No obstante, la evaluación de la Condusef no incluye los costos de transacción totales.

Ayer el secretario Videgaray dijo en la reunión de Banamex que uno de los propósitos de la reforma financiera fue que “exista mayor competencia entre los bancos” y que haya “una serie de medidas enfocadas a fomentar más competencia en beneficio de los clientes de la banca, familias y empresas”. Si este principio de gobierno es permanente, quizá es tiempo de que voltee a ver al sector asegurador, a fin de proveer mecanismos regulatorios que agilicen las transacciones desde la estimación de los riesgos y las primas, hasta la consecución de los reclamos, para que haya un sistema asegurador vigoroso que rompa la inercia de la cultura mexicana antiseguros. No hay país desarrollado con seguros que funcionen a medias.

Twitter: @SOYCarlosMota