Opinión

Avaricia sin límites

 
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ME Duarte

¿Que le robé a la presidencia? Sí le robé. Poquito porque está bien pobre. Le di una rasuradita, nomás una rasuradita: Hilario Martínez Villanueva, presidente municipal de San Blas, Nayarit, junio de 2014.

El actual alcalde de San Blas, en Nayarit, Hilario Martínez Villanueva, aceptó haber robado “poquito”. La revelación la hizo en su campaña para alcalde como candidato independiente (ya había sido edil años atrás). Ganó la elección y hoy es presidente municipal. No sabemos cuánto robó, ni cuánto es poquito para sus estándares, lo que es un hecho es que sigue en el poder y que el municipio que gobierna no ha pagado los salarios que debe y que ha tratado de endeudar al municipio para cubrirlos.

Me da curiosidad saber, dada la subjetividad del adjetivo, qué es “poquito”, no sólo para el edil de San Blas, sino también para otros gobernantes. Aquí el recuento de algunas propiedades de un gobernador con licencia y dos exgobernadores que los medios han ido revelando.

Javier Duarte, gobernador con licencia y paradero desconocido, es dueño de cuatro departamentos de lujo en el St. Regis en Nueva York, valuados en 400 mil dólares cada uno. Tiene dos departamentos en Ixtapa, de aproximadamente dos millones de dólares cada uno. También tiene dos inmuebles en las Lomas de Chapultepec, cinco parcelas ejidales en Campeche, una lancha de alrededor de 800 mil dólares, tres departamentos en Costa de Oro, en Veracruz, por más o menos 14 millones de pesos. Destaca el Rancho La Mesa en Valle de Bravo, comprado y remodelado con más de 200 millones de pesos presuntamente desviados del presupuesto de las secretarías de Educación y Salud de Veracruz. En este rancho, obviamente, no puede faltar el helipuerto y un hospital para caballos de los mejores en su género.

Evidentemente la acumulación de bienes no se limita al territorio nacional. Tiene una casa en Woodlands, Texas, con la correspondiente membresía en el club. En Miami tiene más bienes inmuebles. Entre 2012 y 2013 compró, a través de empresas creadas para desviar los recursos, 14 propiedades. Pero después de 2013 compró otras 19, de las cuales vendió posteriormente 14, aunque la PGR sospecha que fueron operaciones simuladas. España también le gusta a Javier Duarte.

En 2014 compró el Hotel Iturrenea Ostatuta, en Bilbao, pero un par de años antes ya había comprado dos departamentos en la misma ciudad.

También tiene un departamento en Madrid, en el barrio de Salamanca, con un valor estimado de 40 millones de pesos.

César Duarte, exgobernador de Chihuahua, tiene 37 inmuebles en Parral, en Balleza y en Ciudad Juárez, entre ellos ranchos de miles de hectáreas, como Mesa de las Ajuntas, El Taraiz y El Saucito. Además, César Duarte hizo su propio banco, es propietario de 15 por ciento del Banco Progreso.

Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, al parecer tiene 19 propiedades ubicadas en los municipios de Arizpe, Cananea, Cajeme y Hermosillo. En su conjunto, estas propiedades están valuadas en más de 600 millones de pesos. También tiene 450 caballos pura sangre, con valor de más de 100 millones de pesos, pero en la aduana declaró que tenían un valor de mil 800 dólares.

Esta información se refiere sólo a sus propiedades, no al uso indebido de los recursos públicos y ni hablar del aprovechamiento de los recursos del estado, como Padrés, que desvió las fuentes de agua del estado hacia su presa personal. ¿No tiene fin la avaricia?

La información mencionada viene de diferentes medios que se han dado a la tarea de desenredar la madeja de complicidades y entender el entramado de corrupción. Evidentemente, la gran mayoría de los bienes mencionados no están a nombre de los personajes en cuestión. Hay familiares, amigos, miembros de sus gabinetes, empresas fantasmas.

Supongo que estas son sólo algunas piezas de un rompecabezas mucho más grande.

El edil de San Blas robó poquito porque había poquito. Los recursos desaparecidos o desviados de Veracruz, Chihuahua y Sonora alcanzan cifras que nos resulta difícil entender. ¿Cómo es posible que desaparezcan miles de millones de pesos y nadie sepa dónde quedan?

¿Cómo es posible que se muevan cantidades gigantescas en efectivo y no pase nada? Los focos de alerta se prendieron desde el inicio de sus respectivas administraciones. Sin embargo, no ha pasado nada.

Hoy estaremos pensando en la nueva relación que nos espera con quien haya sido electo presidente de Estados Unidos, relación sustancial para nuestro país y que tendremos que replantear independientemente del ganador. Pero ojalá que la nota del día no haga que nos olvidemos del trabajo que tenemos que seguir haciendo para exigir la transparencia y la rendición de cuentas en nuestro país.

Valeria Moy es profesora de economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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