Opinión

Avance Económico: ¿Entonces cómo vamos?

Las perspectivas de crecimiento para este año han extendido su deterioro. Todavía hasta julio del año pasado se anticipaba un avance de 4 por ciento para el 2014, basados en la Encuesta Banamex de Expectativas, mientras que el último pronóstico del consenso lo fija en 3.10 por ciento. Los últimos indicadores económicos publicados parecen sugerir evidencia mixta, aunque todavía con un balance que parece ubicarse en terreno negativo. Aquí una actualización de la evaluación que hicimos hace poco.

Hace unas semanas escribimos sobre algunas consideraciones cruciales para el crecimiento económico local (ver nota del 4 de marzo). Todas ellas siguen siendo validas y la mayoría estarían al centro de las motivaciones para el recorte de previsiones para el año.

Primero, el factor climático que perturbó la recuperación en EUA entre el año pasado y el 2014 y del cual esperamos una compensación parcial. Segundo, la vigente debilidad del consumo privado. Tercero, el deprimido sector construcción local. Cuarto, la debilidad comercial mundial que mantiene rezagados los envíos de México a los destinos distintos a EUA.

Los datos más recientes de balanza comercial al mes de febrero (publicadas el 27 de marzo) son más que oportunas para actualizar mi evaluación del escenario de avance económico en más de un rubro –estos datos resultan de hecho más oportunos que los del PIB mensual (IGAE) de enero, los cuales continuaron dibujando un balance negativo.

Por el lado de la demanda externa, las exportaciones no-petroleras mostraron un sólido avance anual de 6.3 por ciento. En particular, las exportaciones de manufacturas reportaron un crecimiento anual de 5.8 por ciento. En ambos casos acelerando su recuperación respecto a enero. Lo anterior es alentador, aunque vale la pena profundizar un poco.

El avance de la demanda externa por productos mexicanos tiene sin duda implicaciones positivas para el crecimiento económico local. No obstante, es importante hacer dos acotaciones. Por una parte, buena proporción del empuje exportador se encuentra concentrado en la industria automotriz, la cual aceleró su ritmo anual de crecimiento a 13.4 por ciento. Por otra parte, mientras que la demanda del mercado estadounidense explica buena parte de la demanda por exportaciones no petroleras de México, el resto del mundo continúa mostrando retrocesos en su demanda por las mismas.

En contraste, las cifras de importaciones continúan reflejando un lánguido panorama para el consumo interno y la inversión. En específico, las exportaciones de bienes de consumo mostraron un pálido avance anual de 0.2 por ciento, lo cual habla de la debilidad de la demanda interna en su rubro de consumo –dicha debilidad es evidente en casi cualquier cifra de ventas reciente. En lo que respecta a la inversión, las importaciones de bienes de capital se manutuvieron en zona de contracción al reportar un retroceso anual de 1.1 por ciento.

¿Entonces cómo vamos?

Ya mencionamos que las cifras de la actividad agregada (IGAE) en enero fueron tenues y decepcionantes con un avance anual de sólo 0.8 por ciento. No obstante, las cifras recientes (febrero) comienzan a dibujar un balance mixto, aunque donde todavía predominan los riesgos a la baja sobre el crecimiento.

Del lado positivo destacamos las cifras de febrero del citado alentador avance exportador y un gasto público que continúa mostrando una dinámica acelerada (con avances de 18.7 por ciento y de 66 por ciento en el gasto neto y en la inversión física respectivamente, ambos en términos reales).

En contraste, las cifras de consumo como las correspondientes a Walmex y a la ANTAD para el mismo mes de febrero denotan desaceleración (con avances anuales reales de -3.3 por ciento y -4.3 por ciento respectivamente). Lo anterior en línea con la ausencia de repunte en la creación de empleo formal (2.7 por ciento anual) y erosión (marginal) adicional en el poder de compra del salario (-0.2 por ciento anual real) correspondiente.

En este contexto, se refrenda la expectativa de avance económico superior al 3 por ciento para este año, aunque se reconocen los riesgos. La evidencia mixta nos pone en un contexto donde no se descartan deterioros adicionales en las perspectivas de consenso y donde no dudo que esté teniendo mucho peso en dichas revisiones el factor psicológico (comparativo con el proceso que vivimos a principios del 2013).

*Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.


Twitter: @joelvirgen