Opinión

Avance de los insurgentes en Irak

Ante la sorpresiva y arrolladora ofensiva del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, realizó una breve visita a Bagdad para presionar al primer ministro de Irak, Nuri al Maliki (NAM) para que “forme un Estado integrador” que pueda frenar el avance del EIIL en el norte y oeste de ese país. Estados Unidos (EU) prometió ayudar a Irak en este cometido para crear un “gobierno genuinamente inclusivo” que comparta el poder con los suníes y otras minorías que se consideran discriminadas. En este sentido, está pendiente la formación del Ejecutivo y del Legislativo desde la certificación de las elecciones del 30 de abril pasado, cuando el partido de NAM obtuvo el mayor número de escaños en el Legislativo para mantenerlo en circunstancias normales al frente del gabinete, que encabeza desde 2006.

NAM esta experimentando dificultades para encontrar respaldo para un tercer mandato en virtud de que es una figura política controvertida desde antes de la ofensiva yihadista. La forma como NAM ha enfrentado la toma de Mosul por los insurgentes, ha logrado reunir en su contra a suníes, chiies y kurdos. EU apoya su remoción para que la situación se calme en Irak.

El EIIL ha mostrado ser más extremista que los terroristas de Al Qaeda, “persiguen a punta de pistola a ciudadanos chiíes para limpiar su tierra de estos y borrar la frontera que separa a Irak y Siria y levantar un nuevo califato”. Para el EIIL la arremetida yihadista significa luchar en muchos estados y campos de batalla. Así, la crisis de Irak cambia el ámbito de la guerra en Siria, dado que los conflictos en ambos países están conectados. El EIIL ha participado activamente en la insurgencia que combate al régimen de Bashar al Assad; el decomiso de armas, vehículos y uniformes que hizo el EIIL a los soldados iraquíes en su reciente ofensiva a Mosul, le permitirá ampliar su radio de acción militar en Irak y en Siria; de hecho, ya transfirió parte de su botín de guerra a este último país. En este sentido, se posibilita el regreso de combatientes de Siria a Irak. El presidente Bashar al Assad se hace más dependiente del apoyo de combatientes foráneos, especialmente de Hesbolla de Líbano.

La rapidez y efectividad de los ataques del EIIL en Irak le está generando prestigio como una organización competente que da resultados, lo que le da posibilidades de atraer insurgentes de la región e incluso de Europa. Cabe destacar que cientos de extranjeros europeos están luchando al lado del EIIL en Irak y Siria.

En este marco, destaca que después del sitio de diez días a las instalaciones de la refinería de Beiyi, a 180 kilómetros al norte de Bagdad, la más importante de Irak, fue ocupada por las fuerzas del EIIL. Un vocero de este último informó que la refinería, que surte un tercio de la demanda nacional, será entregada a las tribus de la zona para su administración. Por otra parte, Occidente e Irán están preocupados porque en la toma de Mosul se ha empezado a destruir parte del legado cultural chiita, particularmente estatuas y tumbas, esto como parte de una interpretación extrema del islam suní conocida como salafismo, que considera la veneración de estatuas y tumbas como idolatría. La misma idea animó la destrucción de los Budas gigantes de Bamiyan por los talibanes afganos en 2001. Irán ha prometido intervenir en Irak para salvaguardar el legado chiita.

Con los triunfos alcanzados por el EIIL esta organización esta ejerciendo el control de una zona energética estratégica en el mundo y más adelante puede intentar expandir sus operaciones en las monarquías suníes del Golfo Pérsico, quienes no ven con simpatía a NAM. La guerra en Irak finalmente representa la continuidad del conflicto entre suníes y chiitas que lleva más de mil 500 años, a la vez que la escalada de los precios del crudo que mantiene “el viejo orden petrolero” ha recordado a los países importadores del energético que aún dependen en exceso de la inestable zona del Medio Oriente”.

La crisis petrolera de 1973 está aún presente en la economía global a pesar de el énfasis que ponen los países por las energías renovables, los vehículos híbridos o las técnicas de explotación alternativa como la fracturación hidráulica, pero que aún son costosas. La preocupación por posibles cortes de suministro y aumento de cotizaciones es creciente, sobre todo en la medida que la economía global logre consolidar su recuperación. Europa es la menos preparada para enfrentar en el presente y en el futuro próximo el deterioro del mercado petrolero.