Opinión

Autonomía y consistencia

  
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INEGI

Ya sabe usted acerca del desencuentro entre el Inegi y el Coneval. El Inegi produce insumos indispensables para que el Coneval construya los indicadores de pobreza y desarrollo social que todos usamos como referencia. Sin embargo, el Inegi decidió modificar la manera en que mide algunas cosas, especialmente el ingreso familiar, sin notificar a su usuario más importante en este tema. Más grave, la nueva forma de medición no es comparable con las anteriores.

Con justificada razón, el Coneval ha reclamado. Aunque modificar las mediciones es algo normal, el proceso para ello suele incluir instrumentos para poder comparar con los datos previos. Por ejemplo, cuando la estimación del PIB real cambia año de referencia (digamos de 2003 a 2008), se construye la serie hacia atrás para no perder comparabilidad. Aun así, no es fácil tener series largas. Pero en este caso eso no puede hacerse, porque el Inegi no incluyó en su levantamiento instrumentos que permitan esos ajustes. Es decir que sólo utilizaron su nuevo método, y no es posible recuperar información para construir esa serie larga. Hay datos de pobreza hasta 2014, y luego viene 2015.

El tema es que se debe levantar la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) en 2016, y si se repite este error, entonces la encuesta no será compatible con la serie previa, y hablando prácticamente, perderemos toda la secuencia. Es decir, no parece existir forma de corregir la medición de 2015, de manera que lo que importa es evitar este mismo error en la ENIGH. De hecho, si en el levantamiento de la ENIGH se introducen mediciones adecuadas, se podría incluso recuperar el dato de 2015 (con algún margen de error superior al normal). Pero si esto no se hace, insisto, se pierde toda comparabilidad con el pasado.

Es importante insistir en que todas las mediciones económicas deben corregirse en el tiempo, y en esto no hay queja con el Inegi, que suele hacer estos procesos de manera bastante eficiente. Pero ahora no fue así. Ahora se cometió un error. No dudo que la nueva forma de medir sea mejor, y que nos permita comparaciones más adecuadas con otros países, pero eso no se contrapone a incorporar instrumentos que permitan la comparabilidad en el tiempo con otros datos del mismo Inegi.

La decisión de realizar estos cambios ocurrió durante la presidencia anterior de Inegi, y no es atribuible al Dr. Santaella. Ignoro si el Dr. Sojo estaba totalmente al tanto del cambio de metodología, o si fue durante ese periodo medio oscuro en el que termina una administración e inicia otra, que algún área tomó la decisión mencionada. Puede ser un simple error, puede ser un tema de presupuesto (en recursos o en tiempo), o puede ser debilidad frente a la eterna presión gubernamental por utilizar la pobreza como herramienta publicitaria. Es precisamente este último asunto el que es más preocupante: todos los gobiernos, de todos los partidos, han usado la cifra de pobreza como instrumento propagandístico. Y todos, en el fondo, mienten.

Si en una medición una entidad, o el país entero, tiene un mejor resultado, de inmediato el gobierno correspondiente festeja sus éxitos en política social. Y cuando el resultado es malo, se quedan calladitos, esperando que los otros gobiernos no lo vayan a usar como propaganda en su contra. Pero la pobreza no es un asunto de coyuntura. No aparece o desaparece en un par de años: es un asunto estructural que requiere generaciones enteras para corregirse de verdad, y en ese tiempo, son varios los gobiernos responsables.

Precisamente por eso se ha intentado sustraer el tema de la politiquería haciendo al Coneval y al Inegi autónomos. Pues sean autónomos, pero también consistentes.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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