Opinión

Automóviles y agropecuarios, los productos en riesgo

 
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Agro. (www.fao.org)

En el contexto de una renegociación (Trump) o modernización (Peña Nieto) del Tratado de Libre de Comercio de América del Norte, un aspecto central serán los temas y capítulos de 'acceso a mercados', esto es, las medidas o barreras arancelarias (impuestos a la importación) y no arancelarias (cuotas, sanidad, etiquetado, etcétera) que estableció cada país en el acuerdo original y su evolución en los siguientes 15 años, hasta que se dio la apertura total en la gran mayoría de los productos. Ello ha sido el foco de las críticas del presidente electo de Estados Unidos al TLCAN, ya que en su opinión éste ha propiciado que la producción y los empleos se trasladen a México y no se queden en aquel país.

Así, es previsible que a nivel producto los objetivos iniciales de una renegociación del TLCAN se enfoquen en el sector automotor —de éste no hay duda; así lo ha manifestado Trump en múltiples ocasiones— y en los productos agropecuarios, en los que no sólo hay antecedentes de disputas comerciales entre México y Estados Unidos (EU), sino que se trata de bienes 'sensibles' en ese país y cuyos productores tienen un enorme peso político en Washington.

La evolución del mercado automotor binacional pone de manifiesto tanto la integración del sector entre las dos economías como parte de la explicación del 'malestar' en EU. Entre 1995 —cuando entró en operación el TLCAN— y 2015 las exportaciones del número de vehículos a ese país aumentaron a una tasa anual de 6.5 por ciento, mientras que en valor lo hicieron en 9.9 por ciento; esta es una de las tasas promedio más elevadas de ventas al exterior a nivel producto en ese periodo. Los vehículos producidos en México y exportados a EU (casi dos millones de unidades en el año pasado) alcanzaron 11.4 por ciento del consumo total de ese país, más de 72 por ciento de las ventas mexicanas de vehículos al exterior y, en valor, más de 30 por ciento de las exportaciones totales de México.

Con ello, el país se situó como el séptimo productor de vehículos del mundo, el quinto de autopartes y el cuarto en exportación de autos ligeros. De acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles, 33 por ciento de los componentes de los automóviles armados en EU es mexicano y 40 por ciento de los armados en México es estadounidense, con lo que el contenido regional es elevado y no fácil de sustituir a corto plazo.

Con otra dimensión y particularidades, el comercio agropecuario entre los dos países también tiene su problemática. En 1995-2015 las exportaciones mexicanas de esos productos se incrementaron 5.4 por ciento por año, de cuatro mil 500 millones de dólares a casi 13 mil millones (85 por ciento a EU). Si bien se expandieron las ventas de productos 'tradicionales' como tomate (5.4 por ciento a tasa anual en el periodo), aguacate (un sustancial 21.3 por ciento) y cítricos (10.9 por ciento), empezaron a repuntar significativamente las de otros productos como pimientos (7.4 por ciento), frutas (14.6 por ciento) y, aunque todavía con una participación marginal pero creciente, las de berries (8.5 por ciento anual).

En todos los casos, excepto cítricos, México se ubica entre los tres primeros abastecedores al mercado de EU y, desde luego, como un fuerte competidor para los productores de ese país. En algunos casos eso ha generado conflictos comerciales entre ambos países como el caso del tomate, para el que se acordó establecer un precio mínimo para el producto mexicano; el atún, cuya disputa se ganó en la Organización Mundial de Comercio, al igual que la del etiquetado para la carne; y el azúcar, para el que se establecieron cuotas máximas y precios mínimos de exportación.

Dados esos antecedentes, es previsible que la reapertura del TLCAN, o como se le denomine, incluya esos temas y productos para redefinir las condiciones de acceso a mercados, a los que podrían agregarse otros como electrodomésticos, celulares y electrónicos en los que los productos mexicanos tienen una elevada presencia en el mercado estadounidense y de los que se han trasladado operaciones a nuestro país en los últimos 20 años. La negociación será muy compleja.

Twitter: @ruizfunes

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