Opinión

Tres autobuses contra la contaminación

 
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Micros. (Cuartoscuro)

Esta semana han quedado exhibidos Rafael Pacchiano, Miguel Ángel Mancera y Eruviel Ávila, por no haber previsto que una contingencia ambiental llegara tan lejos. Su pecado es de omisión. Sus acciones son reactivas y fue gracias a que el presidente Peña ordenó homologar un programa de verificación con una norma más estricta y un programa Hoy No Circula más completo, que se pusieron a trabajar. Entretanto, los ciudadanos fuimos víctimas de su descoordinación. Eruviel Ávila tuvo incluso la desfachatez de meter el tema de los tiraderos de basura en el escenario.

Este país es peculiar. Aquí todo mundo sabe que las soluciones están a la mano, pero nadie está facultado ni se atreve a instrumentarlas. ¿Se puede vivir en una megalópolis con poca contaminación? Sí. ¿Existe la tecnología para reducir dramáticamente los gases contaminantes? Sí.

¿Existen los esquemas de financiamiento para adquirir vehículos de transporte masivo de última generación? Sí. ¿Al gobierno de México le darían crédito para esto? Sí.

¿Por qué, entonces, no se toma la decisión de liberalizar el servicio de transporte masivo en la capital? Por intereses ¿De quién? De los microbuseros, que tienen una fuerza política, de apoyo electoral y de bloqueo que dobla a cualquier gobernante.

En el caso de los taxis, Uber solucionó el problema en un año. Su llegada fue un bálsamo para Mancera, que nadó de muertito para que la tecnología se infiltrara en el transporte público e hizo los mutis adecuados en los momentos necesarios, mientras todo mundo bajaba la app y hablaba maravillas del servicio. Al final la tecnología triunfó, los usuarios salieron contentos, y hoy cualquiera puede elegir entre un taxi de sitio o un Uber en completa libertad.

Mancera y Eruviel están en posibilidad de aplicar el mismo principio a los microbuses y proveer una solución masiva de transporte público, cambiando la fisonomía de la movilidad urbana en cosa de un año. El tema es si quieren enfrentarse a los microbuseros o no, porque éstos no querrán que nadie más se meta con sus rutas. ¿Hay soluciones a la mano? Muchas y rápidas. Aquí hay tres ejemplos:

(1) La empresa Solaris Bus & Coach, de Polonia, lanzó recientemente una nueva gama de sus famosos modelos de autobuses Urbino, que utilizan gas natural comprimido, que “reducen 85 por ciento los gases contaminantes y hasta 100 por ciento las partículas suspendidas”. (2) La firma Scania, de Suecia, está vendiendo como 'pan caliente' en Europa su modelo Citywide, certificado en ISO 14001. Sus autobuses han migrado notoriamente hacia combustibles alternativos. (3) Mercedes Benz tiene su modelo Gran Viale 0 500 MA 2836, altamente eficiente y amigable con el medio ambiente.

Y así, hay decenas más.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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