Opinión

Austeridad

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Petroleo

El escenario económico mundial, el desplome de los precios del petróleo –que no regresarán a los dorados 60, 70, 90 dólares por barril–, la volatilidad de los mercados financieros y otras muchas variables internas, han forzado al gobierno a diseñar y poner en marcha un plan de severa austeridad.

El Presupuesto base cero, presentado a manera de iniciativa a la Cámara de Diputados, consiste en una –esperemos que detallada y precisa– revisión de programas que han sido recortados y ajustados para evitar dispendio, pero sobre todo, para alcanzar el equilibrio fiscal.

La controvertida reforma en esa materia que, ahora el PAN anuncia, impulsará su derogación, ha provocado la molestia e incomodidad del sector empresarial. Los señores del capital afirman con fiereza que la reforma fiscal no dio resultados, detuvo el crecimiento y entregó mucho más dinero al gobierno y lo retiró de las manos de la gente que lo gasta o lo ahorra para reactivar la economía. Año histórico el de recaudación por parte del SAT que favoreció el crecimiento del gasto público, pero no el crecimiento de la economía.

Lo cierto es que, numéricamente, el ajuste de 221 mil millones de pesos representa un paquete de recorte muy significativo. El gobierno de la República “apretará el cinturón” en sus gastos, aunque mantiene rubros básicos y esenciales en programas sociales, salud, educación y seguridad.

¿Dónde recorta entonces? En gasto corriente, en nómina de funcionarios y empleados públicos, en gastos operativos y de oficina, en el Cisen (50 por ciento de su presupuesto), en Segob (cerca de siete mil millones de pesos que parece traslada a Sedena que los incrementa).

Aportamos algunas sugerencias puntuales para el ajuste, que no sólo permitiría reducir gastos superfluos e innecesarios, sino que por ello mismo serían muy bien vistos por la ciudadanía:

1. Gastos de imagen, publicidad gubernamental, spots televisivos o radiofónicos para promoción de obra o programas de gobierno.

2. Viajes, viáticos, vuelos privados, helicópteros de funcionarios –que en el incansable cumplimiento de su deber– son utilizados con regularidad y frecuencia.

3. Asesores, empresas de coaching, investigación, consultoría en distintas materias.

4. Autos, choferes, asistentes, staff en general abundante y rebosante en dependencias del gobierno federal.

5. Representaciones y delegaciones de Turismo, Sectur, PGR, Gobernación, Sagarpa y Semarnat en todos los estados del país. ¿Son todos indispensables? O, ¿merecen oficinas cual embajadas?

El Poder Judicial de la Federación, con sus enormes inconsistencias y burocracia, debiera someterse al mismo criterio de austeridad del Poder Ejecutivo, y recortar en procesos absurdos e inútiles –por todos conocidos– varios miles de millones de pesos.

El Poder Legislativo y sus frecuentes excesos, autoadjudicaciones, bonos, prestaciones, viajes y seguros. ¡Sean responsables! México ha logrado, hasta ahora, “capotear” con relativa solvencia las crisis en otras partes del mundo. Los invito a que revisen casos no distantes como Brasil, Argentina, muy próximamente Chile, o si prefieren España y otras economías europeas.

Las cámaras de Diputados y de Senadores debieran dar un ejemplo de responsabilidad al asumir medidas auténticas de ajuste presupuestal al eliminar, por ejemplo, las docenas de comisiones inservibles que no arrojan resultados y generan gastos. Austeridad total. A los señores senadores, amigos del viaje “de representación internacional”, de asistencia a foros y congresos –porque México es una nación cuya voz tiene que ser escuchada en el mundo– este es un buen momento para actuar con conciencia y cancelar sus costosos boletos en business o primera, enviar mensajes de disculpa y quedarse en México –donde mucho se les necesita.

Muy bien suprimir autos y celulares a cargo del erario –que sea auténtico– pero que se extienda a asesores, consultores, secretarios, ujieres y demás asistentes que rodean a los legisladores.

Desde aquí invito a la oscura Asamblea Legislativa del Distrito Federal, cuyos gastos, comisiones, bonos y cuotas pasan con frecuencia desapercibidas. La asambleísta y candidata delegacional derrotada Polimnia Romana declaró en estos días que en sus tres años como diputada local recibió –al igual que sus colegas– 11 millones de pesos, de los cuales sólo tuvo que comprobar uno.

El INE, el Inai, los partidos y los gobiernos estatales tienen la oportunidad histórica de ser responsables, reducir gastos, ajustar programas y ahorrarle al país mucho dinero que desperdiciamos en campañas, anuncios y construcción de candidaturas.

La ciudadanía estará muy pendiente de la austeridad republicana decretada por el Ejecutivo.

Twitter: @LKourchenko

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