Opinión

Aurelio, el 'delfín' firme

 
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Aurelio Nuño

Los poderosos hombres de negocios no saben todavía cómo interpretarlo. No les desagrada, pero tampoco les ha seducido. Lo miran con interés en su juventud y en su firmeza, y han conocido de cerca
—porque así se los dijeron— que desde Los Pinos hay una predilección notoria hacia la oficina que encabeza el Secretario de Educación. Miran al enemigo sindical que Aurelio Nuño enfrenta, y les gusta la forma en la que opera, pero no terminan por entender de dónde ni cómo se nutre tanto al secretario. Viven intrigados.

Cuentan de primera mano en los más altos círculos de poder económico en el país que, meses después de la ascensión de Aurelio a la Secretaría de Educación Pública, se hizo una llamada desde Presidencia hacia el teléfono de Claudio X. González, quien durante años había entablado y encauzado las demandas de la sociedad civil por corregir el desastre que había en materia de educación en el país.

¿Cuál era el mensaje? Bájale dos rayitas. Hasta ahí. Ya hubo un cambio y ahora hay una persona que se va a apoyar y que tendremos que cuidar hacia el futuro. La meta es 2018.

Si la historia anterior es cien por ciento verdadera o no, lo saben a cabalidad los interlocutores… pero también quienes escucharon de primera mano la anécdota, que tiene mucho de fondo. Pero hubo un cambio, notorio y decidido, en la orientación de la frustración empresarial, que ahora reenfocó sus baterías de discurso público contra otro tema: la corrupción. Ya no se vociferará contra los problemas educativos, pues el gobierno ya está abordando el tema. Ahora la lucha contra la corrupción recibirá toda la atención. No es casualidad, por cierto, que estamos observando en estos días el nacimiento de una nueva entidad que canalizará este nuevo discurso público y que estará encabezada por cerebros del mayor calibre.

Si Aurelio es o no el delfín del presidente Enrique Peña, lo sabremos con mayor claridad después del 5 de junio. Como cualidad notoria tiene, quizá por sobre todas las demás, la firmeza de principios que le permite plantar cara tanto a Andrés Manuel López Obrador como a la odiosa Sección 22 de la CNTE, a la que adecuadamente puso en su sitio la semana pasada al despedir a más de tres mil maestros faltistas.

En este momento hay dos tipos de empresarios en su relación con la política: los que esperan a que los diferentes grupos y partidos decanten a sus aspirantes presidenciales —para manifestar su apoyo a quien consideren más afín—; y los que modelan escenarios y tratan de incidir desde ahora en la preselección.

Ambos tienen temores. Los primeros temen que dentro de unas semanas o meses, sea demasiado tarde. Los segundos viven horrorizados con el arribo de un populista al poder.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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