Opinión

¿Aumentará la tasa de interés?

 
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Agustín Carstens, gobernador del Banco de México

En la reunión del 17 diciembre 2015, el Banco de México dijo que aumentó la tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual en respuesta al incremento en la misma magnitud que llevó a cabo un día antes el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Agregó, además, que de no hacerlo se podría provocar una depreciación adicional y desordenada del peso que pudiera afectar las expectativas inflacionarias y la inflación misma.

Al juzgar por el comportamiento del tipo de cambio, todo parece indicar que desde esa fecha hasta el día de hoy se ha materializado en parte el temor del banco central: el peso mexicano no sólo se ha depreciado adicionalmente (pasó desde 16.94 al momento de la decisión del Banco de México a 18.19 pesos por dólar al cierre de la semana pasada), sino que además lo ha hecho de manera desordenada, toda vez que es una de una de las monedas que más se depreció en dicho periodo en el mundo emergente, y que incluso alcanzó niveles superiores a los cierre de la semana pasada.

Si bien las expectativas inflacionarias no se han deteriorado a la par que el tipo de cambio, esto no tendría por qué suceder en vista de que normalmente los agentes económicos tienden primero a asegurarse que la depreciación va a ser de carácter duradero antes de cambiar sus expectativas. Estamos en camino a ello, a no ser que el peso se aprecie considerablemente en el corto plazo.

En función de lo anterior y para ser consistentes con el argumento utilizado por el banco central en su última reunión de política monetaria, cabría esperar un pronto incremento de la tasa de interés de referencia guiado principalmente por el temor de que la depreciación pueda afectar las expectativas inflacionarias.

Probablemente este es el razonamiento que se encuentra en la base de la decisión de la Comisión de Cambios de la semana de no alterar en lo más mínimo el mecanismo de la subasta diaria de divisas pese a las críticas recibidas en los últimos días y a las expectativas del mercado sobre acciones más decididas al respecto.

En tal sentido, podría pensarse que las autoridades responsables del manejo de la política cambiaria están pensando que la solución viene más por el lado del banco central que por el lado de la Comisión de Cambios. Vale decir, por el lado del aumento de la tasa de interés de referencia que por el de la venta de divisas.

En este mismo sentido apunta la reactivación en los últimos días por parte del banco central de la estrategia de comunicación como parte de la política monetaria, misma que al parecer los mercados no han alcanzado a comprender completamente todavía.

En la entrevista que concedió a Wall Street Journal y a la agencia Bloomberg el gobernador del Banco de México dijo, entre otras cosas, que es esencial que México mantenga el paso del FED estadounidense y que la pregunta relevante ahora es si actuar antes o después de Estados Unidos.

¿Por qué reavivar la discusión o abrir la puerta a la posibilidad de que el aumento de la tasa de referencia sea antes que el FED si, al parecer, dicha discusión se había resuelto? La única explicación es que el Banco de México se está preparando para aumentar la tasa de referencia independientemente de que lo haga el FED, debido precisamente al temor de los efectos inflacionarios que pueda provocar la depreciación cambiaria.

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