Los candidatos y la energía
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Los candidatos y la energía

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Los candidatos y la energía

14/03/2018
Actualización 14/03/2018 - 19:11

La semana pasada los (casi) candidatos a la presidencia desfilaron ante los banqueros, sus mensajes estuvieron plagados de buenos deseos. En cuanto a energía, algunos hicieron apuntes interesantes, pero que no resuelven los problemas de corto plazo a los que se enfrenta nuestro país.

Por un lado, Anaya pretende que vivamos en un país de autos eléctricos, casi voladores, en donde puedas llegar a casa después de haber hecho un largo viaje desde tu trabajo en un autobús sustentable que no consuma gasolina, por lo que no sólo desestimó las refinerías que propone López Obrador, sino que aseguró que un auto eléctrico tiene sólo 18 partes móviles, mientras que uno de combustión interna tiene más de dos mil.

Habría que advertirle a Anaya del riesgo que para la industria automotriz supondría migrar a los autos eléctricos bajo las condiciones en las que se encuentra actualmente, ya que hoy tiene un peso fundamental en la manufactura mexicana, pues su cadena de proveedores sostiene cientos de miles de empleos, sin mencionar que Estados Unidos es el principal cliente. Defender la gasolina sería defender la contaminación urbana, pero tampoco es correcto tapar un hoyo para destapar otro.

Adicionalmente, Anaya debe saber que la principal fuente de generación eléctrica en nuestro país es el gas natural, de cual somos altamente dependientes (al igual que la gasolina) del exterior, así que la producción del mismo debería ser también otro de los anexos de su plan futurista, pues todas las perspectivas internacionales apuntan hacia allá, basta que le eche un ojo a las de la Agencia Internacional de Energía y a las de BP.

Ahora, lleguemos a ese México de capítulo de los Supersónicos que propone Anaya. Seguiremos incrementando nuestra dependencia de gasolinas del exterior, esperanzados en las promesas de reconfiguraciones de refinerías que no sirven.

Por su parte, Andrés Manuel dio un dato brutal que fue opacado por completo por el tigre (pues todos escuchamos lo que queremos), y es que en las reconfiguraciones de las refinerías, iniciadas en el sexenio de Calderón, con Juan José Suárez Coppel al frente de Pemex, han costado al erario ocho mil millones de dólares con resultados magros, empapados de corrupción. A esta cifra que dio 'el tigre' López Obrador, hay que sumar lo que se invirtió en la pasarela de la supuesta refinería de Tula que propuso Calderón pero que este gobierno canceló.

Al final la refinación sigue sin tocar fondo. Si no tienen insumos para operar, mantienen las refinerías detenidas por mantenimientos extraordinarios con la única meta de permear la visión en el país de que refinar no es negocio (por eso el Golfo de México del lado estadounidense está atascado de refinerías a las que les compramos las gasolinas, sí claro).

Meade fue el primero en hablar el viernes pasado en un acercamiento tan esperado por el sector privado con los tenedores del financiamiento del país, y se aferró a la continuidad del modelo actual. Habría que informarle de la serie de inconsistencias legales que se han encontrado en la aplicación de la reforma, principalmente en el sector eléctrico, así como el débil, casi inexistente control que se tiene sobre el proceder de gaseros, gasolineros y otros, que requieren que se plantee ya la necesidad de una reforma 2.0 en la cual, además limar los clavos salidos, se pueda incluir el sentir de la población en beneficios tangibles que hoy simplemente no hemos podido ver.

Las petroleras que operan en México, representadas en la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), que preside Alberto de la Fuente, el mandamás de Shell, presentarán hoy su visión para los siguientes 22 años en el documento 'Agenda 2040: Transformando a México'.

El documento aterriza en México prospectivas internacionales y advierte de los riesgos de que la reforma energética se detenga/desacelere/desaparezca/frene, y fue elaborado por las petroleras con base en una serie de reuniones con expertos de alto nivel e incluso políticos, aunque desconocemos si incorporaron al equipo de 'ya sabes quién'.

La visión destaca porque no es una perspectiva gubernamental, sino la que esperan las empresas, vaya, es la industria viendo hacia adelante. Además, sorprendentemente no fue elaborado por Pulso Energético, su brazo de análisis, quienes por cierto ayer cumplieron un año de ser creados. ¡Felicidades!

Comienza a familiarizarte con la palabra TIER, pues es sólo cuestión de semanas para que los grupos gasolineros comiencen a utilizarlos para diferenciar aquellos aditivos certificados con esta metodología internacional que respaldan los grandes grupos automotrices. Los primeros en utilizarlo serán G500, que representa a mil 400 estaciones de servicio en el país, y cuyas gasolineras azules hemos visto proliferar en el Valle de México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.