Las elecciones en Tabasco huelen a petróleo
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Las elecciones en Tabasco huelen a petróleo

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Las elecciones en Tabasco huelen a petróleo

09/05/2018
Actualización 09/05/2018 - 14:41

Tabasco es el estado del país donde más se producen hidrocarburos, pues además de tener jugosos campos en tierra, contempla grandes complejos petroleros frente a sus costas, pero irónicamente enfrenta el nivel de pobreza más alto, también de todo el territorio nacional.

Un estado que de acuerdo con el Coneval, en 2016 tenía a más de 50 por ciento de su población en situación de pobreza, otros 35 por ciento con carencia sociales, 2.6 por ciento vulnerable por ingresos y sólo un acomodadísimo 11.1 por ciento lejos de estos problemas.

A la imposibilidad del gobierno de Arturo Nuñez de llevar desarrollo económico a la entidad, se le sumó la crisis en la operación petrolera. Basta recordar que so pretexto de la caída en los precios internacionales del crudo, que impactó al presupuesto federal, y por ende, a las operaciones de Pemex, se formó un terrible caldo de cultivo de inconformidad que tiene a la gente enojada e impaciente de que Adán Augusto, el abanderado de Morena, tome las riendas, pues las encuestas le favorecen, en casos como en el de Opinión Pública y Massive Caller, en más de 50 por ciento de la intención de voto.

En Tabasco pasa algo similar a lo que ocurre a nivel nacional con los candidatos: el puntero lleva una ventaja que una alianza entre Georgina Trujillo, la candidata del PRI y expresidenta de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, y Gerardo Gaudiano, del Frente Ciudadano, no podrían alcanzar. Sin mencionar que este último, como heredero del gobierno desastroso de Núñez, enfrenta descrédito por otros factores.

Como diputada del Partido Verde, Ximena Martel Cantú, esposa de Gaudiano, votó a favor de la reforma energética, una reforma que como he expuesto en este espacio, no ha logrado llevar los beneficios prometidos a las entidades petroleras, principalmente Campeche y Tabasco. Que a cinco años de haber votado a favor entre risas, según se puede apreciar en el minuto 2:44 de este video, la bonanza simplemente no ha caído en la entidad que cada día se sume más en la pobreza.

Otra más es que Gaudiano pide una refinería en Tabasco, al estilo puro del 'tigre macuspano', Andrés Manuel López Obrador, y contrario por completo al planteamiento 'futurista' de Ricardo Anaya (quien tendría que ser su candidato presidencial) de que pronto los autos dejarán de usar gasolina, por lo que podemos aguantarnos al menos otro sexenio importando. Por ello, de acuerdo con publicaciones locales, Gaudiano pide el voto cruzado, pues para presidente promueve a AMLO y para la gubernatura a él mismo. Pero la falta de congruencia no sorprende, pues basta hacer una búsqueda sencilla para encontrar el dictamen de la iniciativa por la Ley General de Aguas que promovió Gaudiano como diputado, pero que al final votó en contra.

Con el futuro de Tabasco también está en riesgo el de una de las grandes facciones de la industria petrolera del país el próximo 1 de julio. El tiempo avanza y el rescate al estado más pobre del país es imperioso, las condiciones de pobreza de la entidad requieren cirugía mayor, soluciones que sólo podrían darse si existe una verdadera coincidencia entre los tres órdenes de gobierno, y en la que el sector energético, principalmente el petrolero, se use como punta de lanza para reconstruirlo como un edén.

En seguimiento a la columna pasada, los laboratorios que inspeccionan la calidad de las gasolinas tienen una gran responsabilidad, pues de acuerdo con Movilab-NYCE, que espera su aprobación por parte de la Comisión Reguladora de Energía, existen huecos en el marco regulatorio vigente que podrían prestarse a corruptelas. Sin embargo, detallan que será fundamental que se integren prácticas éticas dentro de los mismos participantes y que, como en el caso de ellos, se fomente la participación de laboratorios de tercera parte, que son aquellos independientes tanto de productores como de transportistas y comercializadores de los combustibles, y no como los que Pemex tienen revisándose a sí mismo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.