Opinión

Atínele al PIB: ¿quién
da más… o menos?

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El hecho de haber crecido en 2014 dentro del rango estimado por la Secretaría de Hacienda y por el consenso de analistas no es para celebrar.

El avance de la economía mexicana que reportó el INEGI, de 2.1 por ciento, quedó muy por debajo del crecimiento potencial del país.
Su desempeño reflejó la debilidad del mercado interno y la menor plataforma de producción de Pemex.

Aun así, la expansión del PIB fue superior a la de 2013, cuando sólo creció 1.4 por ciento.

Eso significa que el promedio de crecimiento en los primeros dos años de gobierno del presidente Enrique Peña fue de 1.8 por ciento.
Visto así, la actividad económica no creció ni la mitad de la previsión original del Ejecutivo, que fue de 3.9 por ciento tanto para 2013 como para 2014.

En el periodo octubre-diciembre de 2014 el PIB registró un aumento trimestral desestacionalizado de 0.7 por ciento, que se compara favorablemente con el crecimiento de 0.5 por ciento en el trimestre previo.

Con datos sin desestacionalizar, la economía avanzó 2.6 por ciento anual, lo que supera al crecimiento de los tres trimestres precedentes.
De hecho, fue el mayor avance del PIB desde el observado en el cuarto trimestre de 2012.

Pero en una perspectiva de corto plazo, la actividad económica mensual –medida por el IGAE– decreció 0.3 por ciento en diciembre respecto a noviembre.

Lo anterior quiere decir que, con cifras desestacionalizadas, la economía registró una desaceleración en el último mes del año pasado.
Seguramente en enero retomó su dinamismo, como lo dejan ver los datos de empleo formal y de ventas de autos nuevos y de las tiendas de la ANTAD.

Las cifras del INEGI confirman que la actividad económica continúa recuperándose, pero gradualmente.

Prácticamente todos los pronósticos de los analistas sugieren que la economía acelerará su expansión en este año.
Pero en la Encuesta Banamex de Expectativas publicada el viernes pasado, la previsión de crecimiento para 2015 del consenso de analistas se recortó de 3.3 a 3.1 por ciento.

Antes, el Banco de México ajustó el rango del pronóstico para el crecimiento del PIB de uno de 3 a 4 por ciento, a uno de 2.5 a 3.5 por ciento, lo que arroja un promedio de 3 por ciento.
El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dijo que el gobierno revisará su estimación con base en las cifras de crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, que se conocerán en mayo.

Su expectativa para 2015 está en un rango de 3.2 a 4.2 por ciento, lo que se traduce en un promedio de 3.7 por ciento, que es el que se asumió para la elaboración del Presupuesto.

Con excepción de un grupo de análisis –BNP Paribas–, ninguno espera que la economía crezca 3.7 por ciento o más.

Si bien la actividad económica está recuperándose, pasará tiempo para que el impacto de las reformas se traduzca en un mayor crecimiento.
La economía crecerá más en este año que en 2014, pero no el 3.7 por ciento estimado por el gobierno y quizás ni el 3.1 del consenso.
México aún no está en condiciones de crecer más de 3 por ciento.

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