Opinión

Asur, valiosa pero… ¿fea?

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 [OMA, GAP y ASUR crecieron en conjunto, 9.8% durante noviembre / Cuartoscuro]

Por haber comprado un boleto premio con millas acumuladas regresé de Nueva York a México con una escala en Cancún el domingo. Mientras volaba en el primer tramo, hacia Cancún, pensaba cómo sería la transferencia al segundo vuelo y, principalmente, si después de pasar por migración y aduana alguien de Aeroméxico me recibiría la maleta para mi vuelo de conexión, para únicamente depositarla en la siguiente banda de equipaje y continuar a la sala de abordar.

Pero no. Ingenuo yo que pensé que una transacción tan común en decenas de aeropuertos del mundo sería posible en el segundo aeropuerto más importante de México. Al llegar a Cancún, Aeroméxico me indicó que no existía el servicio de recepción de equipaje para vuelo en conexión porque el aeropuerto –que es del Sr. Fernando Chico Pardo y su empresa Asur–, no tenía personal ni había habilitado esa banda. Así, yo tenía que salir de la zona estéril e ingresar de nuevo a la terminal como cualquier persona que vacacionó en Cancún, formarme en las filas, etcétera.

Hice lo que me pidieron. Una tarjeta de viajero frecuente me evitó la fila de cientos de personas que llegaban de la playa para documentarse en clase turista. Y ahí voy... de nueva cuenta al mostrador…

Pero mi mayor sorpresa con Asur vino cuando en la sala de abordaje número B9 miré cómo mi vuelo lo abordaría una señora con la pierna rota, en silla de ruedas, casi inmóvil. ¿Cómo le harán?, me pregunté. La respuesta vino a la mexicana: cuatro personas se ocuparon de ella por varios minutos. La cambiaron a una especie de diablito con ruedas, al estilo del artefacto que utilizó Hannibal Lecter en El silencio de los Inocentes. Una escena grotesca. A la cuenta tres, vámonos pa’ rriba, los cuatro empleados del aeropuerto cargaron a la señora por la escalera hasta depositarla en el asiento de su avión. Mientras yo veía esta escena me preguntaba qué pasaría por la cabeza de los miles de turistas de todo el planeta que se hospedaron en hoteles como el Ritz Carlton y otros similares.

EL FINANCIERO documentó anteayer el alto valor de las empresas aeroportuarias en México. Asur tuvo ingresos semestrales por tres mil 917 millones de pesos y un EBITDA de dos mil 272 millones. Su margen es altísimo: 58 por ciento.

Pero ese fenomenal desempeño financiero no le alcanza para activar una banda de equipajes en transferencia ni para comprar un ascensor para personas discapacitadas que no pueden subir la escalera del avión.

Quizá es porque no saben a dónde llamar. La empresa Lift a Loft, estadounidense, vende estos ascensores. El teléfono es (756) 288-3691. La llamada es internacional, pero valdrá la pena. Y a la bandita de equipajes en trasferencia bastará con picarle el botón que dice “on”.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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