Opinión

Asoma la concertacesión

¿La caída de la popularidad del presidente Enrique Peña es igual a la caída de la popularidad del PRI?

Aunque la pregunta parece obvia, no lo es.

En la primavera de 2012, cuando todos los candidatos del PRI estaban en campaña, afirmaban, contundentes, que la popularidad de su candidato presidencial –Peña–, “era su principal fortaleza’’.

Los priistas sortearon, no sin dificultades, las crisis que se derivaron de aquella fallida presentación de su candidato en la Universidad Iberoamericana y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara; ganaron la presidencia y las mayorías en las cámaras de Diputados y Senadores.

Ahora que el escenario es mucho más complejo, que no se trata de un efímero “Yo soy 132’’, cuyos dirigentes forman parte ahora de los medios que criticaron el olvido de los títulos de tres libros, los priistas ya no piensan igual.

Al menos no todos.

La conclusión de la investigación de los 43 normalistas de Iguala, la falta de control de los llamados “anarcos’’ que vandalizan en total impunidad lo mismo negocios que escuelas u oficinas de gobierno, el escándalo de la llamada “casa blanca”, son facturas que el PRI deberá pagar.

¿A quiénes?

Una parte a la sociedad, sin duda, y otra a los partidos políticos de oposición sin los cuales no podría aprobar las reformas legales propuestas por Peña para garantizar el orden, la justicia y la paz.
El Estado de derecho, pues.

Si ya no hay presupuesto que repartir, ¿podría el PRI acudir nuevamente a la figura de la “concertacesión’’ que hicieron famosa en su momento Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos?

Es decir, ¿pactar algunas de las más de dos mil posiciones en disputa el próximo año, entre ellas nueve gubernaturas, a cambio del voto del PAN, el PRD, el PT y el Movimiento Ciudadano?

¿O es que el PRI –o un sector del mismo– pintará su raya con la actual administración?

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De entre los nombres de los 33 aspirantes a encabezar la fiscalía para la investigación de hechos relacionados con actos de corrupción, destaca el del conocido panista Juan Miguel Alcántara Soria.

Alcántara ha sido procurador general de Justicia de Guanajuato; subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República en donde presidió el Consejo de Profesionalización de ésta.

Fue secretario permanente de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Ciencias Penales y también ha sido secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El resto de los nombres no tienen la alcurnia del panista pero, ojo, no estamos sugiriendo que la nueva fiscalía ya tiene dueño.

¿O sí?

Mmmmmm…

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Un muy interesante experimento fue aplicado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), en Naucalpan, Estado de México.

Literalmente, el SAT salió a las calles del municipio para organizar lo que llamó la feria “Crezcamos Juntos”, en coordinación con los gobiernos estatal y municipal.

La intención fue asesorar a empresas y ciudadanos sobre trámites fiscales, que ya ve, cada vez se hacen más complejos.

El evento estuvo presidido por Javier García Bejos, secretario del Trabajo del Estado de México; David Sánchez, presidente municipal de Naucalpan, y por Marisol Cervantes, en representación de Aristóteles Núñez, el mandamás del SAT.

Twitter: @adriantrejo