Opinión

Asimetrías en negociaciones comerciales

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Exportaciones

La semana pasada la Secretaría de Economía concluyó dos importantes negociaciones comerciales para el sector automotor con Brasil y Argentina. En el primer caso, se prorrogó el acuerdo que se firmó en 2012 para establecer un tope a las exportaciones a ese país; el monto máximo libre de arancel se fijó en mil 560 millones de dólares por año, lo que significó una reducción de casi 5.0 por ciento con respecto al nivel previo, pero que se incrementará 3.0 por ciento por año. Dadas las condiciones actuales de la economía brasileña (estancamiento, déficit fiscal y externo crecientes, etcétera) y de las diferencias en las posiciones de arranque de la negociación (Brasil por cancelar el acuerdo y México por el libre comercio), el resultado fue favorable; ese país es el tercer mercado en importancia para las exportaciones automotrices mexicanas. Con Argentina, las condiciones fueron similares: límite máximo de 575 millones de dólares, aunque se aplaza por cuatro años más el libre comercio.

Frente a potenciales interrupciones de las ventas al exterior, y como en otros casos recientes, se recurrió al “comercio administrado”. Ese también fue el caso del tomate y del azúcar al mercado estadounidense ante las investigaciones de prácticas desleales de comercio (dumping) e imposición de cuotas compensatorias para esos productos, aunque con diferencias importantes. Mientras que para la exportaciones automotrices se negociaron montos en dólares, para esos dos productos agropecuarios se acordaron precios mínimos de venta en el mercado de Estados Unidos; además, para el azúcar se estableció una cuota máxima de exportación de mil 162 millones de toneladas por año (ciclo azucarero), lo que implicará una disminución de 25 por ciento con respecto a lo exportado en el ciclo pasado.

Otra diferencia relevante: con Brasil y Argentina, México tiene “acuerdos de complementación económica” y con Estados Unidos tratado de “libre” comercio”, siempre que a nuestros vecinos no les duela. Con todo y ello, el comercio administrado es una estrategia más rápida y menos costosa que las tortuosas negociaciones en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC); sólo hay que recordar los casos de las exportaciones mexicanas de aguacate, atún y, todavía en disputa, del etiquetado de cárnicos a Estados Unidos.

Cuando se trata de importaciones, la estrategia cambia y ahí sí “administramos” poco o nada. Casos recientes: la papa y la manzana provenientes de Estados Unidos. Derivado de la presión política de congresistas estadounidenses y ante la amenaza de excluir a México de las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica o TPP, en marzo de 2014 se establecieron medidas para “mitigar” el riesgo sanitario para la importación de papa, lo que de facto abría a todo el país el ingreso de ese producto (hoy limitado a la franja fronteriza). Los productores nacionales tuvieron que recurrir al amparo en tribunales –por cierto, no especializados en la materia– para frenar esas importaciones que amenazaban el estatus fitosanitario del país, asunto que todavía está en disputa.

En caso de las importaciones de manzana estadounidense, que entre 2002 y 2014 aumentaron más de 240 por ciento y ya representan 34 por ciento del consumo nacional, se recurre al expediente de presentar una demanda por dumping ante la OMC, que previsiblemente tardará varios años y continuará afectando a los productores de Chihuahua, Coahuila, Durango y Puebla. No sólo es que el producto importado se venda por debajo de los costos de producción, lo que habrá que probar, sino que también inciden las diferencias en los sistemas de comercialización y la disponibilidad de redes de frío, que restan competitividad al producto nacional.

Claramente las autoridades comerciales son proactivas cuando se trata de exportaciones, y que bueno que así sea, pero no operan con el mismo entusiasmo y recursos cuando el tema corresponde a importaciones y amenazas a la producción nacional, y mucho menos si provienen de nuestros socios de América del Norte.

Twitter: @ruizfunes

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