Opinión

Asignaturas pendientes

    
1
   

    

Congreso de Morelos

Se ha cerrado el periodo ordinario del Congreso, dejando tres asignaturas pendientes: la reforma de la ley electoral en materia de comunicación y propaganda, la iniciativa para formar gobiernos de coalición, y la enmienda para limitar el excesivo financiamiento de los partidos.

La reforma en materia de comunicación y propaganda pretende anular la ley que, en 2007, golpeó seriamente la libertad de expresión: 1) otorgó a la autoridad electoral la facultad de censurar el contenido de los spots que transmiten los partidos; 2) impidió a los ciudadanos contratar tiempos en radio y televisión para hacer propaganda, con la consecuente monopolización del debate y la información en las organizaciones políticas; 3) prohibió a los partidos hacer propaganda negativa, es decir, denunciar los vicios e ilícitos de los políticos bajo el argumento de que no se debe denigrar al adversario.

En el tema del financiamiento, se determinó que la bolsa de recursos para los partidos se incremente, llueve o truene, conforme aumenta el número de personas registradas en el padrón electoral. Y como todo el mundo sabe, la credencial de elector es identificación oficial indispensable para múltiples trámites, independientemente de que se use para votar. De tal suerte, que el aumento natural del número de empadronados se traduce automáticamente en un incremento del presupuesto para los partidos.

Finalmente, la formación de los gobiernos de coalición se ha puesto en el centro del debate por la multiplicación de las organizaciones políticas y la fragmentación del voto, que podría –con un alto grado de probabilidad– conducir a que el nuevo presidente de la República obtuviere la victoria con menos de 30 por ciento de los sufragios.

Estas tres cuestiones podrían ser abordadas en el periodo extraordinario del Congreso, es decir, durante mayo. Pero es un programa muy ambicioso porque, a la hora de la hora, se imponen los intereses inmediatos. Además, el futuro nos ha alcanzado: si estas asignaturas no se abordan ahora, casi se puede dar por descontado que pasarán a las calendas griegas, dada la proximidad de la elección presidencial.

Los partidos, de dientes para afuera, están de acuerdo en que el financiamiento es excesivo. La iniciativa: #SinVotoNoHayDinero propone una corrección simple: que el presupuesto para las organizaciones políticas sea directamente proporcional al número de votos de la última elección y no al número de ciudadanos empadronados.

Esto significa que los partidos deberán hacer su trabajo promoviendo y convocando el voto para que exista una mayor participación. La propuesta no puede ser más sencilla ni más clara. Pero aun así, hay reticencia y es probable que no sea aprobada porque en los hechos significa reducir las canonjías de una clase política voraz.

La reforma que pretende restaurar la libertad expresión es también muy simple. Establece que los partidos podrán contratar tiempo en medios electrónicos, a través del INE, para transmitir sus spots. Elimina la facultad del INE y el TRIFE de censurar los contenidos de la propaganda. Y por último, restituye a los ciudadanos el derecho a contratar tiempos en los medios electrónicos para defender causas y propuestas de todo tipo.

Si tuviéramos una clase política responsable, las reformas habrían sido aprobadas hace mucho tiempo. Pero no es el caso. López Obrador ha descalificado la segunda vuelta por considerarla un subterfugio para evitar su triunfo. Y el PRI, por su parte, también es renuente porque teme que se forme una coalición en su contra.

Por último, restaurar la libertad de expresión y anular la censura resulta indeseable para López Obrador, que ha denunciado cualquier crítica, por leve que sea, como guerra sucia. Y chantajea con denunciar la reforma como un complot en su contra.

Octavio Paz definía, en los años setenta, a la izquierda como murmuradora y retobona; hoy, tenemos una clase política remolona, irresponsable y voraz que no ha estado a la altura de lo que el país demanda. A menos que, en el próximo periodo de sesiones, empiece a demostrar lo contrario.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

También te puede interesar:
El espejo venezolano
Duda razonable
El barón de Munchausen