Opinión

Así vamos… propuesta presidencial sobre energía: un documento deficiente

10 febrero 2014 4:48 Última actualización 22 agosto 2013 5:33

 
Juan Castaingts Teillery

Debo señalar que no soy miembro de ningún partido actual o en formación y que veo con ojos críticos a todos, ya que me uno a una gran masa de ciudadanos que no nos sentimos representados por los partidos y los políticos existentes.La propuesta presidencial (luego analizaré críticamente las otras propuestas) tiene, como debe de ser, dos partes. La primera en la que se fundamentan los cambios legales y que se proponen en la segunda parte. Los cambios que se proponen son muy importantes y por eso, los fundamentos y el diagnóstico que los sostienen son fundamentales y requieren de una atención cuidadosa. Me concentro hoy en algunos puntos de la parte petrolera.
 
 

Trataré tres aspectos solamente. Lo que se dice sobre Pemex; lo que se dice sobre los contratos de utilidad compartida y, lo que se espera en crecimiento económico y empleo.
Lo que se señala sobre Pemex me conduce a ver desde mi óptica, un triple desastre. El primero proviene de que el diagnóstico muestra a una compañía pésimamente administrada que ha dejado pasar los años dejando caer las reservas probadas, sin construir las refinerías indispensables, con relaciones corruptas con un sindicato corporativo de la misma índole, etcétera. El segundo, por el desperdicio que se ha hecho de una enorme renta petrolera que se ha malgastado en el gobierno como gasto corriente y/o corrupción, posponiendo la indispensable reforma fiscal. El tercero, porque el documento mismo, es de una calidad deplorable; se eluden referencias a la productividad, capacidad administrativa de la empresa, no hay análisis de prospectiva financiera ni análisis de soluciones alternativas. Se presentan datos muy generales, se habla sobre los problemas de Pemex y no se dice nada sobre sus aciertos que también los tiene. Se habla de que no contamos con la tecnología avanzada que nos es necesaria pero nada se dice sobre la fortaleza tecnológica que ya contamos ni se dice media palabra sobre el Instituto Mexicano del Petróleo ni sus potencialidades tecnológicas. Lo increíble, todos sabemos que la corrupción es una parte vital del problema, pero esa palabra no aparece mencionada ni una sola vez.
 
 

Yo no rechazo ni acepto por principio los contratos con utilidad compartida de que se nos ha hablado. El documento presidencial que ahora se discute en el Senado no hace mención a ese tipo de contratos es más, la palabra “compartida” no existe en el documento y la palabra “utilidad” está referida a otros aspectos. Las propuestas de los funcionarios flotan sobre un vacío jurídico y una carencia total de análisis documental. No hay ningún escrito que haga un análisis serio de esta proposición. ¿Cómo dar una opinión sobre este vacío analítico?
 
 
Se propone que, con la reforma, va a haber un impulso al crecimiento y un incremento del empleo. Pero nuevamente hay una lamentable la carencia de análisis. Se nos dice que va a haber un incremento en la inversión extranjera y privada nacional. Aceptémoslo como hipótesis. Lo que no se nos dice es que en la gran parte de la industria petrolera, la cantidad de capital invertido por hombre ocupado es gigantesca y que muchos millones de inversión sólo crean unos cuantos miles de empleos directos. Se nos habla de empleos indirectos, pero ello es muy relativo, ya que los empleos indirectos vienen de dos aspectos. Primero, la producción de equipo, partes, e implementos que se usan en la industria petrolera, y como la gran mayoría de éstos provendrán de importación, el efecto indirecto de la creación de este tipo de empleo será real, pero se dará en el extranjero. Segundo, por el efecto que en el incremento en la demanda global que se tenga debido de salarios pagados y otros gastos realizados en México; pero estos gastos son una porción pequeña del monto de la inversión total. Lo mismo se puede decir para el crecimiento, hay efectos directos e indirectos, y por las mismas razones que en el caso del empleo, los resultados no serán muy grandes y además, tardarán un tiempo en hacerse efectivos.
 
 

Es más, la reforma viene anunciada desde la campaña electoral y como sabemos todos, hay un efecto de anticipación por parte de los empresarios de los beneficios esperados por la reforma. El crecimiento esperado en el ingreso y empleo será grande según nos dicen, y ésto debería conducir a una anticipación de inversiones para aprovechar los beneficios anticipados. La realidad dice lo contrario; ayer nos encontramos con que las anticipaciones no son positivas sino que son negativas ya que, en el segundo trimestre, se registró una caída en el PIB.
 

asi_vamos@yahoo.com.mx
 

Profesor Investigador UAM-I.